Por: Greysis de la Cruz

La empresa Odebrecht encabeza el caso de corrupción más grande producido en América latina, por alcanzar los niveles más bajos y altos en pagos de sobornos a miembros de partidos políticos y gobiernos a cambio de obtener contratos de construcción. La multinacional diseñó un moderno sistema de corrupción con el fin de inflar los precios de obras de construcción para costear pagos irregulares, que luego entraban a los partidos como financiamiento electoral.

El terremoto Odebrecht alcanza los países Venezuela, Panamá, Argentina, Ecuador, Perú, Guatemala, Colombia, México y la República Dominicana, con distintos resultados en materia de judicial lo que representa un desafío para los sistemas de justicia y ministerio público que tienen que aunar esfuerzos para trabajar juntos debido a las complejidades del caso.

La región se mantiene en vilo ante lo que ocurre en Brasil con nuevas revelaciones de los imputados del caso Odebrecht, quienes han señalado a reconocidos políticos como beneficiarios de sobornos de la empresa.

Los imputados en Brasil han mencionado las campañas presidenciales de Mauricio Funes en El Salvador (2009), José Eduardo dos Santos en Angola (2012), José Domingo Arias en Panamá (2014), y la relección de Hugo Chávez en 2012.

Odebrecht también declaró que se entregaron US$3 millones al candidato a la presidencia de Perú, Ollanta Humala, para la campaña de 2011. Además, se habría dado un soborno de US$20 millones al expresidente peruano Alejandro Toledo (2001-2006), contra quien hay una orden de detención.

En el escándalo también se implicó la campaña a la reelección del presidente de Colombia Juan Manuel Santos quien pido perdón al país, luego de que Roberto Prieto, señalado como exgerente de la campaña presidencial de Santos en el 2014, aceptó que la campaña del mandatario en 2010 había recibido fondos de la empresa brasileña para unos afiches.

El presidente Danilo Medina también ha sido cuestionado a través de su asesor de marketing político, Joao Santana, quien habría sido financiado por la constructora Odebrecht para costear su campaña electoral, el gobierno y el propio presidente Medina ha negado esta versión.

Pese a que los conglomerados de medios de comunicación destacan la participación de políticos en el escándalo de Odebrecth, lo cierto es que tienen mucha responsabilidad el sistema financiero y las oligarquías nacionales.

El capital financiero internacional ha sido el aliado principal de la empresa odebrecht, brindándole la oportunidad de ocultar cuantiosas operaciones en paraísos fiscales.

Odebrecht uso un software llamado My Web Day para llevar un registro de sus operaciones delictivas con control de pagos ilícitos por proyectos y obras, montos, cuentas, transferencias y beneficiarios. De esta manera diseñó un sistema complejo de lavado de activos y corrupción con información encriptada, por lo cual será difícil establecer todas las rutas del dinero. Por lo que nos preguntamos: En la era que vivimos de la grosera globalización neoliberal es Odebrecht la única empresa multinacional que posee estas prácticas?

En el caso de las oligarquías de la región también negociaron subcontratos con Odebrecht y hasta el momento no hay un ejecutivo detenido por esta relación. O debemos pensar que la empresa Odebrecht únicamente sobornaba a los políticos y los empresarios locales no?

Algunas revelaciones del caso Odebrecht sobre nuestro sistema son:

La justicia no es independiente
La justicia dominicana mantiene la práctica de aplicar las leyes a los pobres no así a los ricos ni poderosos políticos, quienes desde los partidos políticos controlan el primer poder del Estado, siendo la politización de la justicia el principal problema que enfrenta el sistema democrático.

El relevo político se ha negado en hacer las reformas necesarias para garantizar la independencia del ministerio público que aun depende del poder ejecutivo, lo mismo ocurre con el poder judicial pese a su independencia presupuestaria, los nombramientos se realizan a través del Consejo Nacional de la Magistratura que en los últimos años es controlado por el partido de gobierno.

Nada ha impedido que en las dos últimas reformas constitucionales se haya incluido dotar de independencia al Ministerio Público y escoger otros mecanismos de selección de jueces que priorice la profesionalización por encima de la ideología de los partidos políticos. La composición y la selección de los jueces actuales es el sello de garantía de la impunidad.

 

Crisis de Partidos Políticos
Los partidos políticos siguen sin reconocer su principal enfermedad: crisis de liderazgo. La resistencia de la cúpulas de los partidos a no renovarse ni a democratizarse contraviene en contra del liderazgo nuevo, además, de que produce un desencanto en la ciudadanía al ver en el periodo electoral las mismas caras o los hijos de esas caras. La sociedad joven dominicana tiene pocos exponentes en puestos de liderazgo lo que crea una desconexión entre el liderazgo hegemónico con los intereses de la población joven. Los partidos políticos no dan muestra de renovacación ni de sus ideas, ni de sus prácticas, manteniendo reglas y estándares que excluye sectores importantes en la sociedad como las mujeres, homosexuales, discapacitados y jóvenes.

Corrupción en el financiamiento de los partidos
La campaña electoral basada en el clientelismo es asombrosamente cara, lo que contribuye a la corrupción y a que el crimen organizado penetre en los partidos políticos. La principal plataforma de la política del siglo XXI es la vida digital, pero los partidos dominicanos aun apuestan al bandereo, concentraciones, y a una campaña bestial a través de medios de comunicación tradicionales, por lo tanto, son más propenso a requerir dinero sin importar su origen.

En RD los partidos se niegan a aprobar una ley de partidos políticos acompañada de reformas electorales que le permitan a la Junta Central Electoral tener mayores herramientas de control a los partidos políticos, quienes en la práctica solo rinden cuentas por el financiamiento publico mientras no rinden cuentas a la ciudadanía sobre quiénes son sus auspiciadores privados.

La oposición política es vaga y pésima
La oposición dominicana desde que estalló el escándalo de Odebrecht mantuvo posiciones débiles y ambivalentes sobre la investigación del ministerio público. Hipólito Mejía se ha limitado a defender a sus compañeros y criticar la actuación de la procuraduría sin ahondar en detalles del caso a pesar de que varios imputaos corresponden a su gobierno en el año 2000-2004. Lo mismo ocurre con el expresidente Fernández quien ha pedido que se respete el proceso, mientras el presidente Medina opta por el silencio.
La oposición en sentido general no conquista ni protagoniza la agenda pública, rol que ha recaído en las organizaciones de la sociedad civil, mientras los partidos amplifican los argumentos de las organizaciones civiles.

Marcha Verde deja un precedente difícil de alcanzar por los partidos políticos
Mientras los partidos políticos defienden la honradez de sus miembros, el protagonista de la jornada ha sido el movimiento verde, quienes con sus marchas en contra de la impunidad han empujado la acción de la justicia hasta lograr el sometimiento de los mencionados en Brasil de recibir sobornos de Odebrecht en RD.

La corrupción es peor que lo que se dice
Debido a la naturaleza compleja del caso Odebrecht, es evidente que la corrupción es peor que lo que se diga o lo que se puede probar. El ministerio público de Perú y Colombia incluyeron en su investigaciones al presidente Santos de Colombia y a los expresidentes de Perú Ollanta Humala, Alan García quienes han acudido a la fiscalía a declarar y Alejandro Toledo contra quien existe una orden de arresto. La naturaleza clandestina de los pagos puede hacer que muchos otros se queden sin ser llamados por las autoridades.

La corrupción no se castiga en las urnas en RD
La Marcha Verde no puede dejar el precedente de solo quedarse en reclamos, se requiere que la sociedad dominicana tome conciencia de que puede castigar la corrupción en las urnas.

El concepto de “cultura política” es definido como el conjunto de actitudes hacia los objetos políticos que son compartidas por los miembros de una comunidad política y son estables a largo plazo según, S. Verba y G. Almond (2003)

¿Por qué el dominicano hace una fila para buscar una fundita de alimentos que entregan los políticos en navidad? ¿Por qué el dominicano acepta y permiten que lo sobornen para votar, a través de la venta de su cédula? Simplemente, es una actitud de proximidad aceptada.

Otra pregunta: ¿Qué es un líder político para los dominicanos? Es la persona que beneficia a la comunidad a través de dadivas y prebendas.

Así se manifiesta la cultura política de la población dominicana, por eso es capaz de indultar al político corrupto que llevó algún tipo de beneficio para la comunidad, ya sea mediante la construcción de infraestructuras, programas sociales, empleo, culturales o deportivos, siendo una minoría los que ponderan a un político su integridad, responsabilidad y competencia.

En tanto, el votante entienda que la naturaleza de la política es corrupta, seguirá conformándose con el beneficio otorgado por el político corrupto.

Escanlante Gonzalbo, (1994) plantea que la denuncia de corrupción supone que ésta vulnera al interés público, lo que se interpreta como una forma de fraude contra los contribuyentes.

Muchos periodistas comparten esta idea, y se esfuerzan en publicar manifestaciones de corrupción en la administración pública, sin tomar en cuenta que pese a la repercusión mediática, es menor la posibilidad de que exista castigo en las urnas.

 

 

 

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