Greysis de la Cruz

Por: Greysis de la Cruz
Speech, Presentations & Media Trainings

Las mentiras se les conocen ahora por el nombre Post-Truth o Post-verdad, vocablo que se refiere al fenómeno que se produce cuando “los hechos objetivos tienen menos influencia en la opinión pública que los que apelan a la emoción y a las creencias personales”.

Las mentiras han existido siempre, lo que ha cambiado es la plataforma de su propagación, siendo las redes sociales el medio por excelencia para dichos fines, donde ya no prima como importante que la información recibida y difundida sea comprobada o verificada, más bien, lo que interesa es la emotividad.

Por supuesto, nos referimos a una opinión cargada de una emotividad negativa o positiva. Negativa con expresiones destructivas y crueles muchas veces apelado a la ventaja de mantenerse en el anonimato, mediante una cuenta de usuario; Positiva, cargada de expresiones de afectos o por el contrario humor y sátira.

La facilidad que brinda las redes para ocultar identidad propicia un ambiente fértil para la propagación de la mentira. Fue así como se puso de moda en los EEUU las “noticias falsas” durante la última campaña electoral, en la cual, el equipo de campaña de Donald Trump, difundió cientos de noticias falsas que exaltaban emociones de miedo, rabia y odio, aprovechando el resentimiento económico desatado en esa nación. Para ser más claros, se manipuló a la población con la difusión de hechos alternativos o noticias falsas para conseguir el voto. De modo que la mentira, la manipulación, el discurso emotivo, racista y populista crearon un cóctel llamado post verdad dirigido por la “corrupción intelectual” que encabezan algunos expertos de la comunicación política, como Roger Stone.

Pero la post-verdad tiene un origen más profundo, cuando analizamos las teorías del semiólogo Eliseo Veron sobre la Mediatización, (que surge con el cambio de las sociedad post-industriales a sociedades de consumo, manipuladas a través de los medios de comunicación), fenómeno que convierte a los líderes políticos en personajes mediáticos con perfiles de éxito y carisma que a menudo no se corresponde con la verdadera personalidad o conducta de los políticos. Así, la mediatización se convierte en un escenario que representa públicamente la política, imponiendo a los actores políticos la necesidad de asumir las reglas de los medios de comunicación para trasmitir su imagen y mensajes. El ingrediente que añade la post verdad a la mediatización: es la propagación de la mentira a través de las redes sociales, logrando acaparar la atención de los medios de comunicación tradicionales.

Las redes sociales pueden ser una herramienta maliciosa cuando no se usa de forma apropiada. Inclusive para personajes públicos, convertidos, ya no solo en líderes de opinión, sino que además, sus comentarios y señalamientos, los convierten en fuentes y verdades para sus seguidores, quienes exaltan sus contenidos sin importar que el hecho no se haya comprobado. Lo peor es que los medios de comunicación también difunden esas opiniones, sin antes verificar el hecho.

Por eso, se ha puesto de moda la “denuncia” la “protesta” contra todo y contra todos, salpicado de ideas individuales sensacionalistas fruto de la despersonificación, o como le gusta llamar a Vargas Llosa: la civilización del espectáculo, como lo denominó Sartori: la civilización de los mass media, refiriéndose a esas personas que se informan a partir de lo que dicen los que medios de comunicación, sin investigar ni profundizar.

Para Sartori en el cerebro de estas personas se produce una permutación, una metamorfosis, que revierte en la naturaleza misma del homo sapiens (sabio) a un nuevo tipo de ser humano, el Homo videns (que responde a estímulos visuales) y que por lo tanto es un adulto empobrecido, marcado durante toda su vida por una atrofia cultural. (Sartori, 1998)

En la República Dominicana los grados de mediatización son enormes, ya que el 90% de los medios de comunicación son de capital privado y no existe regulación que prohíba el monopolio de medios, ni mucho menos, una ley que regule la publicidad estatal, por lo tanto los medios de comunicación tienen una capacidad enorme de influir en la política y en la sociedad.

En el caso de la post verdad, existen sobradas prácticas sobre la difusión de rumores, especulaciones, relacionadas con destituciones, aspectos personales, y vinculaciones de personajes públicos en casos de corrupción.

En este artículo solo me referiré tres aspectos de la post verdad presentes en la actualidad noticiosa dominicana que son dañinas para el sistema democrático.

 

Post- verdad: El silencio programado

Los silencios dentro de un discurso político y dentro de la comunicación de gobierno, tienen una alta significación. Refleja que el gobierno pretende desviar la atención del público de un tema controversial hacia informaciones insignificantes. Para ello, el equipo de propaganda aumenta la producción de informaciones banales y los miembros del gobierno las comentan, obviando los temas controversiales con el silencio.

El presidente Danilo Medina mantiene un silencio programado que espanta, dejando esa responsabilidad a su equipo de voceros y estrategas de comunicación gubernamental. Sin embargo, el silencio es oportuno en determinados momentos de una estrategia de comunicación política, no de forma permanente como se práctica desde el gobierno dominicano.

De hecho, el presidente Medina ha pedido públicamente que le dejen trabajar, cuando los reporteros les cuestionan sobre cualquier hecho de interés general.

El equipo de comunicación del gobierno debe tener en cuenta que RD mantiene un sistema presidencialista, y su cultura política es paternalista por lo tanto, no desliga al presidente de los temas fundamentales. La impresión que provoca el presidente de Medina es de apatía progresiva, que le pasará factura en su momento.

Vivimos en un tiempo que demanda la información, esas prácticas de esconderse de la prensa, evadir, ocultar información es cosa del siglo XX. Estamos en la era de la información, por lo que la gente espera orientación y respuestas. El presidente Medina debe valorar la posibilidad de ser más comunicativo, preparando sus respuestas a la prensa conforme a su estrategia de comunicación, abandonando el silencio. El sistema democrático se fortalece con la cultura de trasparencia y para lograrlo hay que informar todo el tiempo.

 

Post verdad: La prensa radicaliza su discurso

En la república Dominica se inició el periodo de radicalización del discurso a partir de la explosión del caso Odebrecht, desde entonces, las opiniones vertidas a través de los medios se dividen en tres grandes frentes.

1. Los periodistas y comunicadores que cuestionan el proceso de judicialización de caso Odebrecht y sus implicaciones políticas, por ello, se unen a la convocatoria de la sociedad civil denominada Marcha Verde.

2. Los periodistas y comunicadores que cuestionan la judicialización del caso Odebrecht, mantienen opiniones contra el gobierno, promueven su derrocamiento en las urnas y además apoyan la convocatoria de la sociedad civil Marcha Verde.

3. Los periodistas y comunicadores aliados al partido de gobierno que les defienden de los dos grupos anteriores. En este grupo existe un subgrupo que también defiende, el interés de empresarios relacionados al partido de gobierno.

El enfrentamiento de estos tres frentes, ha producido una batalla mediática que ha influido en las decisiones que toma el poder ejecutivo para pautar acciones al ministerio público con relación al caso Odebrecht. También, ha influido en las decisiones del poder judicial al momento de conocer el caso. Y por supuesto ha influido en la sociedad que está muy atenta de lo relacionado sobre este tema.

Los grandes ausentes el protagonismo de este caso son los partidos políticos, quienes han dejado a sus representantes de la prensa y en el caso del gobierno a sus voceros oficiales dirigir la defensa de los miembros de sus partidos involucrados en el caso Odebrecht.

El protagonismo de la prensa ha desatado un caudal de opiniones emocionales, especulaciones, inquina que causan un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos, por lo cual algunas personas terminan sin identificar quien dice la verdad y otros amando a los agresores y corruptos.

Como ya he expresado antes, el resultado de la confrontación mediática es que las denuncias de corrupción contra un determinado partido pierden credibilidad en la población porque la noticia se percibe como el resultado de una campaña orquestada con intereses políticos encubiertos.

La mediatización es un fenómeno que requiere análisis y corrección en la RD, debido a que los medios usurpan el lugar que les corresponde a los partidos políticos, interfiriendo en el proceso democrático, en cierto punto, tienen responsabilidad los propios partidos políticos que aún no han renovado sus estrategias de comunicación hacia los medios de comunicación y ni hacia la población.

 

Post verdad: Se aprovecha el espectáculo para eludir responsabilidades

Otra manifestación de la postverdad en la actualidad noticiosa dominicana es que algunas instituciones, funcionarios, empresarios eluden responsabilidades.

El ambiente de confrontación que mantienen grupos periodísticos a favor o contra del gobierno, es aprovechado de forma estratégica para terminar escándalos mediáticos. Por lo tanto, si un medio de comunicación realiza una denuncia en contra de alguna institución, funcionario o empresario, estos responden escabulléndose detrás de medios de comunicación que le son leales para desde ahí, defenderse y atacar al medio de comunicación que hizo la denuncia en su contra.

El resultado es un gran espectáculo para los usuarios de las redes sociales, programas de radio y televisión, quienes desatan todo tipo de pasiones con sus comentarios. Mientras tanto, el fondo de la denuncia se diluye y se eluden las responsabilidades.

Estos tres aspectos de la Post-verdad: el silencio, radicalización el discurso y eludir responsabilidades fomentan la incultura democrática, en un momento en el cual urge una mayor participación de la ciudanía, no solo en marchas de protestas, también en la actividad política donde se requiere renovación del liderazgo.

La cultura política dominicana requiere renovación y eso no va a lograrse si desde los medios de comunicación se fomenta la desconfianza hacia el sistema de partidos y estos a su vez no asumen sus competencias.

@greysisdelacruz

 

 

 

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