Por: Ramón Antonio Veras.
Introducción
1.- El ser humano que llega a formar parte del mundo de los vivos resulta conveniente a la sociedad donde vive si es útil a la misma, porque de lo contrario su existencia no tiene razón de ser como ente social. Lo inservible no genera ningún provecho, es un desecho, algo así como un desperdicio.

2.- Un país en el cual predominan los holgazanes y perezosos está condenado al atraso, porque la haraganería y todo lo que significa abulia lleva directamente a la dejadez que hace posible la ociosidad, en la que bien se mueven aquellos que permanecen sin mover un dedo, se hacen el maravilloso gandul.

3.- Un medio social integrado por personas que se conforman con estar la mayor parte del tiempo pensando en el descanso sin haber trabajado nunca, no progresa porque el dejamiento y la oscitancia son contrarias a la laboriosidad que es la que posibilita progreso, bienestar y el florecimiento en sentido general.

4.- El alto nivel de conciencia en un individuo lo lleva a sentirse comprometido con la comunidad y a contribuir para que sea un ambiente adecuado a la sana convivencia; propicio de bonanza, acogedor para todas y todos. El esfuerzo común eleva la colectividad, la hace graciosa, venturosa y distinguida cuando su nobleza es el fruto de la unión de sus pobladores más eficientes e idóneos.

5.- La esperanza halagüeña, reconfortante y la que fija gratas ilusiones es la que hacemos descansar en las mujeres y los hombres que con buena voluntad, firme decisión, talento y sensibilidad aportan en lo material y espiritual, contribuyendo así a disfrutar de un mejor país para las presentes y futuras generaciones.

6.- Aquellos que contribuyen merecen el reconocimiento de sus conciudadanos, porque el que ayuda participando para lo que es bueno socialmente se hace respetable y acreedor de justificado merecimiento público.

I.- El ser humano útil
7.- En la medida que la sociedad se agrieta más necesaria se hace la presencia de personas con vocación de servicio. A mayores inconvenientes y embrollos sociales, más se necesitan los combatientes por las mejores causas, los militantes del deber; aquellos que confían que un mejor país es posible con el accionar de los que están formados para ser constructivos.

8.- Ante la situación calamitosa, ahí hace acto de presencia el que no cree en las causas perdidas, sino en siempre salir adelante; el que no acepta los lamentos, sino la alegría, en celebrar los logros que parecían derrotas.

9.- Los pueblos valoran positivamente al individuo edificador y creador, al que eleva la sociedad para bien de las grandes mayorías nacionales. Cuantas veces obramos en provecho de la comunidad, demostramos espíritu edificante.

10.- En la contribución de lo material, ideal o intelectual se pone de manifiesto la estatura solidaria y emprendedora de la persona. Por muy pequeña o grande que sea la proporción, la cuota que se llega a dar revela el deseo de participar.

11.- El ciudadano o la ciudadana que lucha para que en el país se fortalezcan las instituciones y los espacios cívicos, contribuye a que el pueblo tome conciencia de sus derechos y deberes, y se formen como mejores personas para así tener un mejor ambiente para vivir con civismo, correcto proceder y adecuada conducta.

12.- Le hace una buena entrega a la población aquel que en forma desinteresada y coherente hace como norma de vida defender los derechos humanos y las libertades públicas, sin importar las circunstancias, y hasta poniendo en juego la vida suya y la de los suyos. La seguridad personal de los integrantes de la sociedad debe ser siempre un objetivo a cumplir.

13.- Da demostración de entrega a su comunidad quien cede su tiempo para que los diferentes sectores, clases y capas sociales adquieran conciencia por medio de charlas, conferencias, seminarios y cursos. Facilita la sana edificación aquel que pone sus conocimientos al alcance de diferentes grupos humanos.

14.- Aporta el que decide comunicar, exponer, impartir conocimientos a los trabajadores, empleados, a hombres y mujeres del pueblo, a los fines de que formen sus organizaciones sindicales, gremiales y de cualquier naturaleza, para que unidos hagan sus demandas económicas y sociales. Entregarse a la educación de los que precisan de instrucción es facilitar la buena formación clasista.

15.- Dedicarle tiempo a una institución sin fines de lucros, pública o privada, es una colaboración que habla muy bien de quien la realiza, y pone de relieve su disposición de entrega para que la colectividad se maneje con sentido cívico y debidamente organizado.

16.- En nuestro país existen muchas agrupaciones que requieren de personas que sirvan para servir. Debe mover las fibras más sensibles de los que aquí están dispuestos y en condiciones de aportar, ponerse a disposición de entidades que se ocupen de niños, ancianos y enfermos sin recursos económicos.

17.- Repartir el tiempo entre labores para producir y vivir, y a la vez formar parte de asociaciones que tengan como objetivo hacerle frente a las lacras sociales como la corrupción, el consumo y tráfico de estupefacientes y otros fenómenos sociales nocivos, es demostración de ser un servidor o servidora, probar ser un sujeto que vive para servir.

II.- Los necesarios son los que aportan
18.- Hay que estar presto para la colaboración sin esperar recompensa económica. La persona debe formarse la idea de que si es profesional del derecho o de la medicina, está en el deber de poner su capacidad y servicio a disposición de quien necesita sus conocimientos, sin importarle que de por medio estén presentes los honorarios.

19.- Asistir a quienes necesitan solidaridad, prueba en la persona su elevado sentido de coparticipación. El aporte intelectual o material a las organizaciones humanitarias demuestra el ánimo caritativo del actor, su entrega compasiva y altruista hacia los demás.

20.- Acercarse a un organismo que tenga como misión hacerle la vida menos pesada a los oprimidos, marginados y desposeídos, engrandece a quien colabora desinteresadamente. Los pueblos precisan de mujeres y hombres que siempre estén en disposición de prestar servicio, hacer de servidor social.

21.- Aquel que emprende con decisión y voluntad acciones que tienen por fin último crear, es un activo valioso de la sociedad, un ente decidido que cree en el trabajo para con dinamismo producir. Nuestro pueblo cuenta en su seno con empresarios ejemplo de laboriosidad y tenacidad. En ellos tiene la sociedad a creadores de empleos, riqueza y desarrollo en sentido general.

22.- Para un país salir adelante, romper con las trabas que impone el subdesarrollo, debe contar con personas llamadas a impulsar, promover cambios con iniciativas que encierren transformaciones en el orden económico y social. Solo aquellos que son resueltos para cambiar el atraso por el progreso dan vida y esplendor a la sociedad donde viven.

23.- El que aporta es persona de empuje para producir y dispuesto a afrontar, a embarcarse en proyectos que concluyen en grandes empresas. El industrioso tiene mucho de atrevido, audaz y resuelto a vencer dificultades; no cree en la apatía, ni tiene nada de pusilánime.

24.- Los verdaderos hombres y mujeres de empresas, los reales industriales, son los promotores que contribuyen a que sus países compitan, rivalicen con sus contrarios extranjeros que quieren arrebatarles el mercado nacional. El crecimiento, la ampliación de los centros que generan obreros y producción, está en los que fomentan el desenvolvimiento, el agrandamiento de la industria nativa.

25.- Hace posible el bienestar de su país, quien articula, organiza y pone en ejecución las ideas que sirven para evolucionar, extender el progreso, adelantarse en el tiempo con planes que pueden ser materializados descansando en el trabajo tesonero, organizado y colectivo. Agrandar, ir más allá está en la conciencia de los que creen en la prosperidad.

III.- El país necesita atraer a los mejores
26.- Cada país necesita contar con personas con cualidades estimables por el aporte que hacen a la colectividad; lo que les permite elevarse, ser meritorios, dignos de elogios. El merecimiento corresponde a quienes se hacen acreedores del respeto por el trabajo con sentido social ejecutado en su comunidad.

27.- El luchador social, aquel que se vincula con los movimientos que tienen como fin acabar con las desigualdades de oportunidades, las injusticias y toda clase de iniquidades, es un ser humano sumamente necesario para su país, y debe ser visto como un sujeto muy especial; merecedor de mucha estimación; importante para las buenas obras; meritorio en grado sumo; preciado por sus compatriotas, y calificado como provechoso, útil para construir una sociedad nueva en valores que signifiquen dignidad, decoro y honor..

28.- Aquel que contribuye con las causas nobles siempre es tomado en consideración como ciudadano de significación social, no por su patrimonio económico, sino por los aportes que haga, que lo identifican como acreditado en el correcto proceder, sobresaliente por su sensibilidad y brillante como ejemplo de ser humano preocupado por lo que es sano para su país.

29.- Por sus obras de bien merecen ser recordados aquellos hombres y mujeres que en todo el curso de su vida se mantuvieron interesados en colaborar; asistir a los demás; extender la mano solidaria; prestarle concurso a quien necesita ayuda, coadyuvar, en forma desinteresada dar asistencia a su país. La persona que protege, favorece y siempre está dispuesta a agraciar, vive en el corazón de sus conciudadanos.

30.- Nuestro pueblo, para vencer las dificultades que lo afectan, debe confiar en los laboriosos, constructores y emprendedores; y no tomar en cuenta las opiniones de aquellos que solo sirven para dañar; no colaboran en nada; se mueven anunciando calamidades; vaticinando fatalidades; haciendo un deleite de las malas noticias, en fin son los que se han convertido en pájaros de mal agüero.

31.- Debemos evitar contaminarnos con lo que andan por ahí con la deshumanizada y fatalista tesis de que “entre peor, mejor”, porque ellos son los contrarios a aportar, producir, construir y fabricar; son los que están con el atraso y contra el progreso; apegados al retroceso y contra el adelanto; con el retardo y enfrentado al avance. Son constructores los trabajadores del campo y la ciudad, los que hacen parir la tierra y con su fuerza e intelecto mueven las grandes máquinas,

32.- Hay que atraer mujeres y hombres que obran para la sociedad, para los que aquí son los más. Conquistar, captar a los que solo saben aportar con el ejemplo de trabajo social y colectivo, agradar a los que aquí quieren un mejor país; hechizar con acciones que representen disposición de servir con sensibilidad y total desprendimiento. Rechazar y repeler a los derrotistas y pesimistas; a los que solo viven anunciando desesperanza, sembrando desanimo, pintando un panorama sombrío.

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