El plebiscito impulsado en Venezuela por la oposición al gobierno de Nicolás Maduro avanza con una participación superior a la prevista por los organizadores. La consulta, no vinculante y sin el aval del Consejo Nacional Electoral (CNE), pretende reprobar al mandatario y meterle más presión para que dé marcha atrás en su intento de reformar la Constitución.

La votación basa su legitimidad en el Parlamento, de mayoría opositora, que está facultado por la misma Constitución para convocarlo. Partidos opositores y entidades civiles se han encargado de la promoción. En las papeletas, los votantes deben responder ‘sí’ o ‘no’ a tres cuestiones: si respalda el plan de Maduro de reescribir la carta magna, si apoya la intervención de las Fuerzas Armadas para “restituir el orden constitucional” y si desea un gobierno de unidad nacional.

El vicepresidente del Parlamento de Venezuela, el opositor Freddy Guevara, afirmó tras tres horas de votaciones que la participación supera lo esperado.

El chavismo ha respondido al desafío opositor con una contravotación en la que se simula un balotaje para la Asamblea Nacional Constituyente, que se celebrará el próximo 30 de julio y dirimirá el apoyo al plan de reforma de la Constitución de Maduro.

“Si el domingo salen 11 millones de venezolanos, el lunes pasaremos a una etapa de más presión (…) El lunes amanecerá otra Venezuela. Daremos un mensaje bien claro y el Gobierno tendrá que respetar esa decisión”, planteó el líder opositor Henrique Capriles, que cree que si la participación es masiva Maduro dará marcha atrás en sus planes de reforma.

Los analistas barajan una participación que se acerque a los 10 millones de personas. Serían más que las 7,7 millones que votaron por la oposición en las parlamentarias de 2015. Se cuentan casi 2.000 puntos de votación en el país.

Además se han puesto urnas en más de 200 ciudades del extranjero, España incluida, con 80 puntos con los que se pretende que participen los 300.000 residentes llamados a la consulta. Se trata de unos votos clave, ya que la mayoría de los venezolanos que viven en el exterior son opositores.

Hasta mitad de jornada, en Madrid habían votado más de 10.000 personas. En Barcelona la consulta ha estado rodeada de polémica debido a la decisión del ayuntamiento de Ada Colau de no permitir la instalación de las urnas en el centro cívico Pere Quart de Les Corts, aduciendo la falta de permisos y problemas de seguridad.

Maduro ha minimizado el impacto que pueda tener la consulta opositora y ha dicho que “la Constituyente va; llueve, truene o relampaguee”. Miembros del partido de Gobierno han adelantado que la oposición pretenderá inflar los números de participación en la consulta popular, ya que ninguna institución lo supervisará.

Además, la destrucción de los cuadernos electorales impedirá contrastar los resultados, se quejaron desde el oficialismo. Por su parte, la oposición advirtió que el simulacro de la Constituyente, convocado también para el domingo por el árbitro electoral, podría generar enfrentamientos entre ambos bandos.

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