Por: Greysis de la Cruz

La juventud dominicana que participa en política comete algunos errores que son posibles de superar para la garantía del relevo político y la actualización del liderazgo que requiere el país. Lo que contribuirá a mejorar el sentimiento de desafección que sienten muchos dominicanos, provocado por la crisis de representación que nos envuelve, debido a que el escenario político no tiene novedad.

El país tiene los mismos candidatos desde hace 17 años y los líderes juveniles destacados son familiares de los liderazgos tradicionales, por lo tanto, no pueden exhibir distanciamiento de las prácticas viciadas de la política local, lo que hace nula las expectativas generadas por sentimientos de novedad, originalidad, innovación en la Republica Dominicana hacia la clase política.

El principal problema de los líderes juveniles es su arraigado temor de intervenir en los asuntos colectivos con voluntad de transformación social, por miedo a perder sus intereses privados, a pesar de que el liderazgo del siglo XXI exige líderes poseedores de una visión colectiva de libertad individual que defienda lo humano por encima del mercado.

Cabe destacar que muchos jóvenes políticos se proyectan ante la sociedad con una imagen “hiper-capitalista”: bien vestidos, refinados, con lujos, con gustos exclusivos, por lo tanto, alejados de la comunidad que aspiran representar.

Este solo aspecto envuelve un análisis más profundo, sin embargo, por el momento nos concentraremos en los 5 errores comunes de la clase política juvenil de la Republica Dominicana.

Error 1: Imita el pasado liderazgo

La juventud que participa en política en vez de imponerse con sus ideas, al asumir la promoción de un liderazgo político contemporáneo: poseedor de un perfil humano, profesionalizado y trasparente, imita el liderazgo de los últimos 50 años.

Por eso tenemos jóvenes políticos con aspiraciones de alcanzar el poder, atados de pies y manos por ser parte de la corrupción política que promueve cobrar sueldos del Estado sin trabajar, lo que imposibilita el desarrollo de su perfil de candidato.

Error 2: No es honesto

La virtud de la honestidad trasforma el liderazgo político, tal y como ocurrió en Chile con la incursión de Camila Vallejo, protagonista de las protestas universitarias en Chile, a sus 26 años, se desempeña como diputada por el distrito de La Florida, convirtiéndose en la parlamentaria más joven de su país.

En México Mariana Gómez del Campo es senadora Mexicana con 38 años. Fue diputada en el período 2003-2006. En 2007, se convirtió en la primera mujer Presidenta del PAN en el Distrito Federal, cargo que desempeñó durante tres años.

En España Pablo Iglesias. A sus 37 años, es el líder de Podemos principal partido opositor.

La cualidad principal que une a estos tres líderes es la honestidad, los tres son profesionales que se ganan la vida fruto de su esfuerzo personal, no del erario público.

Error 3: Enarbolar un discurso retrogrado

Otro error de los jóvenes políticos es emular el discurso retrogrado que se muestra contrario al derecho a la diversidad, que es base del pluralismo democrático. Muchos jóvenes políticos mantienen un discurso entre ultraconservador y conservador públicamente, aunque de forma privada piensen lo contrario. Lo que constituye un error, el liderazgo político no se trata de fingir, se trata de desarrollar habilidades que los impulsen a influir en la manera de pensar o de actuar de las personas.

Si bien es cierto que muchos jóvenes refinan su imagen y su vocabulario, la forma en que entienden el quehacer de la política es añeja y sin sintonía con los sentimientos de la sociedad, lo que es contradictorio, debido a que no son sujetos de representación del pasado, sino del presente.

Error 4: No estudiar

Es vergonzoso escuchar a políticos jóvenes que no pueden articular conceptos sobre el tema que abordan, no argumentan y no comprenden la administración pública evidenciando su falta de conocimiento, por lo tanto, el público los percibe sin capacidad para gobernar.

Error 5: No combinar la política tradicional con las redes

La política 2.0 es una realidad que seguirá en aumento que no podrá sustituir la vinculación del político con su comunidad, ambos aspectos debe combinarse. La política no se desliga de la labor de representación.

No sirve de nada que jóvenes políticos sigan el modelo del pasado cuando la clave de la política es observar los cambios que se producen en los valores que lleva a la adopción de nuevos estándares para evaluar los objetos políticos por parte de la sociedad.

El liderazgo político joven debe construir su propio camino enarbolando los valores de su generación y de su gente.

 

2 Comentarios

  1. Emular el pasado viciado es gran error!
    Reconocerse a uno mismo y desarrollar su propio liderazgo son tareas vitales
    Temor a irrumpir en el escenario de forma autentica es cavar su propia tumba

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