El expresidente chileno Sebastián Piñera lideró este domingo, con el 36,67 por ciento de los votos escrutados (equivalente a 2,2 millones), la elección presidencial para suceder a la socialista Michelle Bachelet, aunque insuficiente para evitar un balotaje con el candidato oficialista Alejandro Guillier, en segundo lugar con el 22,66 por ciento.

Con más del 90 por ciento de las mesas sondeadas, la gran sorpresa fue el resultado obtenido por la candidata Beatriz Sánchez, del Frente Amplio (izquierda), que se encaramó con el 20,66 por ciento a la tercera posición.

Viviana Giacaman, directora del área de calidad de la democracia de la fundación Chile 21, dijo a EL TIEMPO que “parte del voto de Sánchez proviene de su electorado de base, pero también del descontento de la gente contra el partido de gobierno, Nueva Mayoría”.

Según Giacaman, “una de las novedades de esta primera vuelta fue el resultado obtenido por José Antonio Kast. De hecho, obtuvo más que Carolina Goeic, la candidata de la Democracia Cristiana, un partido que tiene décadas de existencia en Chile”.

Kast, quien reivindica el legado de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), obtuvo el 7,88 por ciento de los votos escrutados.

Unos 14,3 millones de ciudadanos estaban citados a las urnas para votar en unos comicios que podrían llevar por segunda vez, desde la vuelta de la democracia en 1990, a la derecha al poder de la mano de Piñera, quien ya presidió el país en 2010-2014.

Ocho candidatos presidenciales, de ellos seis de centro-izquierda, aspiraban a suceder a la socialista Michelle Bachelet a partir del 11 de marzo próximo en La Moneda.

Luego de las votaciones, Piñera señaló que logró “un gran resultado electoral”, pese a que la votación que obtuvo fue inferior a la que anunciaban las encuestas.

“Esta noche hemos logrado un gran resultado electoral, y sobre todo hemos abierto las puertas que nos conducirán hacia tiempos mejores. Este resultado es muy parecido al del 2009 y ustedes recordarán que ganamos la elección”, dijo rodeado de su familia, incluidos sus nietos.

“Necesitamos rescatar el liderazgo, el dinamismo y el progreso que nos han arrebatado”, señaló el empresario, quien destacó que su candidatura, respaldada por cuatro partidos conservadores, ganó en todas las regiones de Chile y en 300 de los 365 municipios.

Además Piñera felicitó y agradeció al candidato ultraderechista Kast, quien pudo ser una de las causas de que no se cumplieran las expectativas electorales del abanderado de Chile Vamos, según los analistas.

Fantasma de la abstención
Sobre los comicios de este domingo, desarrollados sin incidentes relevantes, reina el fantasma de la baja participación en un país campeón de América Latina de la abstención.

En las últimas elecciones participó un 36 por ciento del censo. En este sentido, se sucedieron los llamados a acudir a las urnas, empezando por el de la presidenta. “Es importante que la gente asista (a votar), que ejerza su derecho ciudadano y vote por quien sienta que representa lo que ellos quieren para Chile”, dijo Bachelet.

En su cuenta Twitter, hizo un homenaje a un chileno de 82 años que votó en Barcelona. “La emoción de don Óscar me conmueve. Para que él pudiera votar tras 47 años y una vida lejos de la patria, fue que luchamos tanto”, reza el tuit de la presidenta.

Pese a que en muchos colegios la mayoría de los votantes era gente mayor, Daniel Concha, de 31 años, aseguró que siempre vota. “Creo que es importante votar y así uno puede influir en el proyecto político que quiere para su país”.

Al igual que en países como Perú, Argentina o Brasil, Chile parece acercarse a un giro a la derecha en un ambiente de total normalidad.

Muchos consideran que estos comicios son en cierto modo un plebiscito sobre la gestión de la propia Bachelet, que ya entregó en 2010 el poder a Piñera, rompiendo la hegemonía de centro izquierda desde la recuperación de la democracia en 1990 tras 17 años de dictadura militar.

Su batería de reformas para tratar de desmantelar el legado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), entre ellas la ley del aborto terapéutico, la unión civil de las parejas del mismo sexo, la reforma laboral y tributaria y el proyecto de reforma de las pensiones, ha generado controversia en uno de los países de más crecimiento de la región.

“Quiero ser el presidente de la unidad, de la clase media, de los niños y de los adultos mayores, de las regiones y del mundo rural”, ha dicho Sebastián Piñera, también empresario multimillonario con una fortuna de 2.700 millones de dólares, según la revista Forbes, que ha prometido llevar a Chile al pelotón de los países desarrollados en ocho años.

Guillier, tras pasar de puntillas durante casi toda la campaña sobre el legado de Bachelet, al final prometió continuar las reformas que han quedado a medias, como la de la Constitución que data de la época de la dictadura.

“Ha quedado claro que con el progresismo de los chilenas y chilenos que quieren un cambio (…) somos más, por lo tanto ganaremos en diciembre”, dijo Guillier.

Fallaron las encuestas
Por último, cabe resaltar que las encuestas volvieron a equivocarse. “La mayoría le daban a Piñera un porcentaje por encima de los 40 puntos, pero el candidato conservador no alcanzó este piso”, apuntó Viviana Giacaman, de Chile 21. A la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, se le vaticinó menos del 10 por ciento en los sondeos.

Además de presidente, los chilenos eligieron a 155 diputados y la mitad del Senado (que desde ahora tendrá 43 miembros), en unos comicios en que debutaron el nuevo sistema electoral proporcional, el voto en el extranjero y la ley de paridad.

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