Hoy se cumple una década del atentado que mató a la que fuera dos veces primera ministra de Pakistán (1988-1990) y (1993-1996), Benazir Bhutto, y las autoridades no han hecho justicia.

Benazir Bhutto and Azif Zardari on their wedding day, December 1987. Bhutto went on to become the first woman prime minister of a modern Muslim state. (Corbis)

Al contrario, un tribunal absolvió en agosto a cinco talibanes acusados de conspirar para asesinarla el 27 de diciembre de 2007.

Bhutto fue líder del Partido Popular de Pakistán (PPP), nació en Karachi, capital financiera de Pakistán, el 21 de junio de 1953 y fue hija del difunto presidente musulmán suní, Zulfikar Ali Bhutto.

Tenía 14 años cuando se afilió al PPP, el cual fue fundado en 1967 por su padre, quien lo presidió hasta su muerte.

Estudió Ciencias Políticas en Harvard (Estados Unidos) y Oxford (Gran Bretaña), y en 1977 regresó a su país, donde no llevaba más de tres meses cuando el general Zia Ul Haq dio un golpe de Estado que derrocó a su padre e impuso la ley marcial.

Tenía dos hermanos; Shanawaz Khan, quien murió envenenado, y Murtaza, líder de una facción escindida del PPP, quien falleció en un tiroteo con la policía en 1996. Su hermana menor, Sanam, vive en Pakistán.

Tras la ejecución de Ali Bhutto, el 4 de abril de 1979, Benazir asumió la jefatura del partido sufriendo repetidas veces arrestos domiciliarios, hasta que en 1981 fue encarcelada tras participar en la formación del Movimiento para la Restauración de la Democracia (MRD), opositor a Zia.

En 1984 se exilió voluntariamente en Londres, pero en julio de 1985 volvió a Pakistán para asistir al entierro de su hermano Shanawaz, e inmediatamente fue sometida a un arresto domiciliario que duró 66 días.

Su regreso a Pakistán movilizó a miles de seguidores, a los que les pidió que lucharan por la abolición de la ley marcial, lo que le costó dos meses de residencia vigilada y de nuevo el exilio en Londres.

En abril de 1986, regresó a su país con la firme intención de luchar por la democracia, pero de nuevo fue detenida, y el 28 de enero de 1987 escapó de un atentado.La muerte, en agosto de 1988, del general Zia Ul Haq, en un accidente de aviación, supuso la entrada en la política activa de Benazir, quien se definió ideológicamente como socialdemócrata.

El 2 de diciembre de 1988, tras la victoria de su partido en las elecciones generales, fue elegida primera ministra de Pakistán, convirtiéndose en la primera jefa de gobierno de un país musulmán.

El 6 de agosto de 1990, el entonces presidente paquistaní, Ishaq Khan, la destituyó acusándola de abuso de poder, nepotismo y corrupción, disolvió la Asamblea y convocó a nuevas elecciones.

Tras los comicios, Nawaz Sharif fue elegido nuevo primer ministro del país. En las elecciones de octubre de 1993, el PPP se alzó de nuevo como la formación más votada y, el 19 de ese mes, Benazir Bhutto fue elegida, por segunda vez, primera ministra.

Tres años después, sin embargo, y también por segunda ocasión en su carrera política, Benazir fue destituida el 5 de noviembre de 1996, bajo nuevos cargos de corrupción, de mala gestión económica, y de la muerte extrajudicial de detenidos. Años más tarde, el 15 de abril de 1999, un tribunal de Lahore condenó a Benazir y a su marido, Asif Ali Zardari, a cinco años de cárcel, al considerarlos culpables de haber recibido millones de dólares de una firma suiza por la concesión de un contrato público cuando ella era primera ministra.

El 18 de octubre de 2007, tras ocho años y medio de exilio, Bhutto regresó a Pakistán, luego de obtener una amnistía del presidente Pervez Musharraf, pues ya en diciembre de 2005 la habían declarado inocente.

Su regreso, sin embargo, se tiñó de sangre, a causa de un doble atentado suicida contra ella que mató a un centenar y medio de personas en Karachi, la mayoría seguidores del PPP.

Benazir Bhutto, the Prime Minister of Pakistan, speaks to the press upon her arrival for a state visit.

El 3 de noviembre de ese mismo 2007, el mandatario Musharraf declaró el Estado de Excepción, amparándose en el deterioro de la ley y el orden que sufría el país, y el 9 de noviembre Bhutto fue puesta bajo arresto domiciliario, medida que fue levantada a las pocas horas.

Pero el 27 de diciembre llegó el día fatal: Bhutto murió a manos de un terrorista suicida al término de un mitin electoral de su partido, en la localidad de Rawalpindi. Desde entonces, los pakistaníes y la comunidad internacional esperan que se haga justicia.

Han pasado varios procesos judiciales, ocho jueces y 300 vistas hasta que un magistrado declaró, en agosto pasado, inocentes “por el beneficio de la duda” a los cinco acusados de colaborar con el terrorista suicida de 15 años que acabó con la vida de Bhutto.

La absolución se produjo, pese a que los acusados confesaron en 2009 a la policía haber cometido el crimen por órdenes de Baitullah Mehsud, líder entonces del principal grupo talibán paquistaní, el Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), muerto en el ataque de un dron en 2009.

Saud Aziz, exjefe de la policía de la urbe donde murió Buttho, y el exsuperintendente Khurram Shahzad fueron condenados a 17 años de cárcel y una multa de medio millón de rupias (cerca de cuatro mil 500 dólares) por no dar seguridad adecuada y por la eliminación de pruebas tras el atentado. El tribunal declaró, además, prófugo al entonces presidente Musharraf por no asistir a las vistas del juicio y se ordenó la confiscación de sus bienes.

Al expresidente se le relacionó con el crimen desde un principio, pero su salida del país en 2009 paralizó los procesos judiciales, hasta que regresó en 2013 y fue acusado por un tribunal de conspiración para matar a Bhutto.

Aseefa Bhutto Zardari, una de las hijas de la líder asesinada, acusó en Twitter a Musharraf, asegurando que no habrá justicia hasta que éste “responda por sus crímenes”.

Diez años y todavía esperamos justicia. Los cómplices castigados, pero los realmente culpables de asesinar a mi madre continúan libres”, dijo.

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