Por: AFP y EFE
El presidente Juan Orlando Hernández quedó a un paso de ser reelecto en Honduras al finalizar el escrutinio de los comicios del 26 de noviembre, con el país bajo estado de sitio y creciente tensión por denuncias de fraude.

Hernández, de 49 años, del derechista Partido Nacional, mantiene una ventaja de 52.347 votos sobre el presentador de televisión Salvador Nasralla, de 64, de la izquierdista Alianza de Oposición contra la Dictadura, cuyo coordinador es el derrocado mandatario Manuel Zelaya.

El gobierno decretó el viernes estado de sitio por 10 días, incluyendo un toque de queda nocturno, en reacción a los violentos choques de manifestantes con policías y militares y saqueos en varias ciudades por denuncias de fraude e irregularidades en la elección.

Al menos una joven de 19 años resultó muerta en los enfrentamientos y dos policías fueron abatidos a tiros cuando intentaban hacer cumplir el toque de queda en el departamento occidental de Olancho. En varias ciudades, miles de opositores salieron a las calles sonando cacerolas para reclamar la victoria de Nasralla, durante la noche del domingo y madrugada del lunes, desafiando el toque de queda. “Fuera JOH”, gritaban los manifestantes por las iniciales del presidente hondureño, tocando equipos de sonido a alto volumen con música de la campaña de la alianza opositora.

Vienen 22 días de espera
Con 99,96 por ciento de las actas contadas, Hernández aparece al frente con el 42,98 por ciento de los votos, mientras que Nasralla obtenía el 41,39 por ciento.

Hernández pudo competir gracias a un polémico fallo judicial que avaló que se postulara a la reelección, pese a que la Constitución lo prohíbe. Sin embargo, según la misión de observadores de la Unión Europea (UE), no se debe declarar un ganador mientras haya reclamos e impugnaciones. “El proceso electoral está lejos de estar terminado”, dijo la eurodiputada portuguesa Marisa Matias.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) dijo que había finalizado el conteo de votos, pero aún resta contabilizar 18 mesas de votación. De todas maneras, el presidente del TSE, David Matamoros, dijo que la proclamación del próximo presidente puede llevar unos 22 días debido a que tras el conteo de votos viene una fase de impugnaciones que debe cumplirse.

En ese periodo, el TSE podría aceptar la demanda opositora de revisar más de 5.000 actas que a su juicio presentan problemas, como lo pidieron observadores internacionales. Además, continúa el escrutinio de votos para 128 diputados del Congreso, autoridades de 298 municipios y 20 diputados del Parlamento Centroamericano.

“Hacemos un llamado a todos los candidatos y a todos los partidos de que Honduras es primero”, dijo Matamoros al pedir calma.

La alianza opositora acusa al gobierno de cometer un fraude electoral en contubernio con el TSE.

Nasralla y Zelaya exigen a la autoridad electoral revisar más de 5.000 actas que en su criterio fueron alteradas durante el proceso de conteo y transmisión de datos.

“Ellos (la oposición) han planteado la revisión de esas actas, y nuestro compromiso sigue abierto de revisarlas”, aseguró Matamoros.

Para Zelaya, subsisten las dudas sobre esas actas, que habrían sido ingresadas al sistema de cómputo después de varias interrupciones.

Diez horas después del cierre de las urnas, Matamoros anunció el primer informe de resultados, con 57 por ciento de las mesas contabilizadas, que daban a Nasralla una ventaja de cinco puntos. Pero tras varios cortes, los resultados se revirtieron.

Según Augusto Aguilar, expresidente del TSE, en más de 90 observaciones electorales que ha realizado en América Latina, nunca ha visto revertirse una tendencia de cinco puntos con más de 50 por ciento de las actas contabilizadas.

Por eso opina que 5.179 actas entraron en forma “irregular” durante las interrupciones, las que “por arte de magia dieron la victoria al candidato del gobierno”.

La embajada de EE. UU. en Tegucigalpa destacó la necesidad de “una determinación transparente” en el resultado de los comicios al concluir un recuento especial.

“Hacemos énfasis en la necesidad de una determinación transparente, imparcial y oportuna del resultado de la elección”, indicó la embajada de EE. UU. en Tegucigalpa.
Nasralla desconoció los resultados y reclamó un recuento por un supuesto “fraude”.

Aseguró no poder “aceptar nunca” los resultados porque “no son oficiales ni definitivos”, además de que sería la segunda vez que Hernández le “robara” una elección, ya que en su participación en 2013 como candidato del minoritario Partido Anticorrupción, “él (Hernández) se coronó presidente de la República de manera ilegal” porque el TSE les habría quitado votos a otros aspirantes.

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