CIUDAD DE MÉXICO.- Pánico, crisis nerviosas y algunos daños materiales provocó ayer un sismo de magnitud 7, 2 con epicentro en el sureste de México, solo cinco meses después de los dos fuertes terremotos que golpearon el país y dejaron más de 450 muertos. El terremoto se registró a las 17:39 (23:39 GMT) y tuvo epicentro 11 kilómetros al sur de Pinotepa Nacional, en el estado sureño de Oaxaca, de acuerdo con la estimación final del Servicio Sismológico Nacional. Las autoridades indicaron que no se reportaron muertos en la ciudad, aunque sí daños en varias casas y edificios.
En el estado de Guerrero, donde también se sintió con fuerza, tampoco hay reportes de víctimas mortales. En la Ciudad de México, el sismo se sintió con intensidad y miles de personas salieron de sus casas y oficinas cuando sonó la alerta sísmica. El alcalde capitalino, Miguel Ángel Mancera, informó que aunque se paralizaron momentáneamente los servicios de transporte público, como el metro, su funcionamiento se reanudó casi al instante.
“Se detectaron algunas fugas de gas, un par de árboles caídos, dos bardas caídas. También hubo varias crisis nerviosas y seis casos tuvieron que recibir atención médica”, dijo Mancera en conferencia de prensa.
Helicópteros sobrevolaron la capital mientras cientos de personas esperaban en las calles para volver a sus edificios. En la capital mexicana hay todavía edificios dañados por los anteriores sismos, algunos de ellos en proceso de demolición o marcados con cintas rojas de peligro.
Mancera añadió que en la capital unas 570.000 personas se vieron afectadas por fallas en la energía eléctrica. El director general de la Compañía Federal de Electricidad, Jaime Hernández, informó que más de 998.000 hogares y comercios que se quedaron sin energía entre Ciudad de México y los estados de México, Oaxaca, Guerrero y Morelos, en el centro y sur del país.
Las personas fueron presa del miedo por el recuerdo de los terremotos que azotaron el centro y el sur de México el año pasado. El primero, ocurrido el 7 de septiembre, tuvo magnitud 8,2 y afectó sobre todo a Oaxaca, mientras que el otro, con magnitud 7,1, dejó 369 muertos, sobre todo en Ciudad de México, el 19 de septiembre.
“Nos asustamos bastante y salimos, sobre todo por el miedo del terremoto del año pasado”, dijo una joven que estaba mandando mensajes por su celular en el Paseo de la Reforma de la capital mexicana. “Quiero hablar con mi papá para saber si todos están bien”.
En Oaxaca, varias personas decidieron pasar la noche en la calle por el temor de las réplicas y de posibles colapsos en sus viviendas. Ante esto, el Gobierno estatal indicó que instaló albergues en diversos lugares para ayudar a los afectados.
El gobernador Alejandro Murat hizo un recorrido para evaluar daños. Mientras tanto, el presidente Enrique Peña Nieto informó que al tratarse de un sismo de una magnitud mayor a 7, se instaló un Comité Nacional de Emergencias.

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