Una multitudinaria marcha congregó este lunes en Managua a decenas de miles de personas en apoyo a las protestas que han dejado 27 muertos y estremecido al gobierno de Nicaragua, intensificando la presión contra el presidente Daniel Ortega.

La presencia de estudiantes, trabajadores, jubilados y pobladores de barrios en la masiva movilización convocada por empresarios, puso en evidencia la disconformidad con la represión a las protestas iniciadas el miércoles pasado por estudiantes en rechazo a una reforma al sistema de pensiones.

“Que se vaya, que se vaya”, coreaba un grupo de participantes de la marcha, pidiendo la salida del presidente Ortega. “Nicaragua te amo” se leía en algunas de las pancartas de los manifestantes, mientras otros exhibían los nombres de estudiantes muertos en las protestas. Otros ondeaban banderas de Nicaragua y entonaban el himno nacional.

La marcha se vivió en un clima de fiesta, en contraste con la violencia desatada en manifestaciones previas, que terminaron con la presencia de fuerzas antimotines que lanzaban gas lacrimógeno y disparaban balines contra manifestantes que respondían con piedras y cocteles Molotov.

Pobladores de barrios populares que fueron bastiones de la insurrección popular que llevó al triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, salieron a saludar el paso de la manifestación del lunes con banderas de Nicaragua y mangueras para ofrecerle agua a los participantes.

La vicepresidenta y primera dama Rosario Murillo intentó aliviar la tensión al anunciar este lunes a medios oficiales la decisión de liberar a los detenidos en las protestas, a petición del arzobispo de Managua Leopoldo Brenes, “estableciendo las bases del diálogo”.

Reveló también que una policía murió el domingo en las protestas, lo que lleva el total de víctimas fatales a 27 desde el pasado miércoles.

Según el conteo del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), que no incluye a la policía, hay 26 muertos.

Sin embargo, el clima de distensión que intentó crear el gobierno el fin de semana con un llamado al diálogo con empresarios se disipó con una violenta arremetida policial, la noche del domingo, en la sede de la Universidad Politécnica, donde estaban atrincherados los manifestantes opuestos al gobierno.

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