Presidentes de América reunidos en una cumbre en Perú fustigaron el sábado al mandatario venezolano Nicolás Maduro y anunciaron que no reconocerán las elecciones en su país, argumentando que no son justas porque no hay plena participación de la oposición.
Venezuela irá a las urnas el 20 de mayo para elegir presidente y Maduro buscará su reelección, pero los principales líderes opositores tienen prohibiciones judiciales para postularse en los comicios, en medio de una severa crisis política, económica y humanitaria que obligó a miles a emigrar.
“Las elecciones no son democráticas, no son transparentes y por tanto ningún país que de verdad quiere la democracia debería reconocer esas elecciones”, dijo el presidente chileno Sebastián Piñera, durante su discurso en la sesión plenaria de la cumbre que busca consensos para tomar acciones contra la corrupción.
Las elecciones no son democráticas, no son transparentes y por tanto ningún país que de verdad quiere la democracia debería reconocer esas elecciones
Aunque formalmente Venezuela no estaba en la agenda de la cumbre, Estados Unidos buscaba que sus aliados tomaran una posición más dura para presionar a Maduro, que no fue invitado a la cita de la Organización de Estados Americanos (OEA).
El Gobierno del presidente Donald Trump, quien canceló a última hora su presencia en la cumbre por la situación en Siria, ha calificado las elecciones en Venezuela como una farsa. “Los líderes de esta región no se engañan. La democracia se ha derrumbado y la dictadura ha crecido.
Tener un líder como Maduro que no permitirá la ayuda humanitaria en su propio país donde la gente está muriendo de hambre es desmesurado”, dijo a periodistas el vicepresidente estadounidense Mike Pence, quien asistió en lugar de Trump.
Pence dijo que la Casa Blanca no se quedará de brazos cruzados viendo como Venezuela colapsa. “Estados Unidos cree que es el momento de hacer más, cada nación libre reunida aquí debe tomar acciones más duras para aislar al régimen de Maduro”, sostuvo el vicepresidente estadounidense más tarde en la reunión plenaria.
Al final de la cumbre, unos 15 presidentes del continente y Pence firmaron una declaración conjunta -la primera a nivel jefes de Estado- llamando al gobierno venezolano a garantizar elecciones libres y democráticas bajo amenaza de no reconocer los resultados si no cumplen con esos exhortos.
Además, se comprometieron a impulsar acciones para restaurar la institucionalidad democrática y el respeto a los derechos humanos en Venezuela, entre otros puntos. Y convocaron a organismos internacionales a elaborar de inmediato un plan de apoyo a los países que reciben a inmigrantes venezolanos y a lanzar un programa de asistencia humanitaria.
“Todo el que se mete con Venezuela, se seca. Pretendieron excluirnos de la Cumbre de las Américas y lo que hicieron fue fracasar. La Cumbre de las Américas ha sido un fracaso total”, dijo Maduro el sábado en una manifestación “antiimperialista” en Caracas, con miles de partidarios del Gobierno.
¿Más sanciones?
Estados Unidos ha impuesto sanciones sobre Venezuela que complican las operaciones financieras del país latinoamericano y también restricciones a ciudadanos.

La Unión Europea y Suiza han congelado activos y restringieron el tránsito de algunos funcionarios. En Lima, el senador estadounidense Marco Rubio, el más influyente del Partido Republicano de Trump, dijo que una de las formas para presionar a Maduro sería concretar sanciones petroleras contra Venezuela, cuya economía depende de las exportaciones de crudo.

“Creo que todas las opciones están sobre la mesa y en el momento apropiado se tomará la decisión que se deba tomar (…) lo más importante es llegar lejos en las sanciones con sentido, que no lastime a la gente de Venezuela”, dijo Rubio a periodistas. Colombia, fronteriza con Venezuela y que ha recibido el mayor número de inmigrantes que huyen de Venezuela, consideró que la región debe ser “implacable” con el Gobierno de Maduro.

“Somos los más interesados en que nuestra hermana nación se restablezca la democracia y el respeto por los derechos humanos”, dijo el presidente colombiano Juan Manuel Santos, en la sesión plenaria de la cumbre.

“Lo repetimos hoy, no reconoceremos el resultado de unas elecciones que están diseñadas para maquillar una dictadura”, afirmó. Algunos líderes reclamaron una acción más firme de entes como la propia OEA, que ha criticado a Venezuela pero no ha logrado un consenso regional para tomar acciones más radicales contra el Gobierno de Maduro.
“La OEA puede utilizar los instrumentos de protección de los derechos humanos en Venezuela y reencontrar una salida democrática”, exhortó el presidente brasileño, Michel Temer. Durante la sesión de la cumbre, Bolivia y Cuba, aliados de Maduro, defendieron firmemente al Gobierno del país petrolero y acusaron a Washington de conspirar contra Caracas.
“Es nada democrático apartar a Venezuela y mencionar al presidente Nicolás Maduro Moros cuando ha sido excluido y no esta aquí para responder, rechazo las referencias insultantes a Cuba y Venezuela y la actitud humillante para América Latina y el Caribe que ha asumido”, dijo el canciller cubano, Bruno Rodríguez. Cuando Rodríguez comenzó a hablar, Pence se levantó y abandonó la reunión.
“La OEA tiene que definirse, o es una organización de integración o es un instrumento de exclusión, o respeta la soberanía de los pueblos o es títere neocolonial”, dijo el presidente boliviano, Evo Morales.

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