por Cristina Chamorro
Anthony Bourdain viajó por el mundo a través de la comida. Su manera de conocer lo alrededores y sumergirse en la cultura de un país era con cada bocado de los platillos tradicionales y exóticos que los locales comieran.

Era un personaje polémico, que rompía las reglas, pero que nos enseñó algo increíble de la vida: disfrutar de sus placeres. Y no era para menos, pues fue reconocido como uno de los chefs más influyentes del mundo.

Su carrera culinaria comenzó en 1978, cuando se graduó del Culinary Institute of America. Y así, su trayectoria ahora se mide en más de 20 libros, cientos de episodios de los programas más emocionantes de comida que puedas ver en la TV (como “No Reservations”), además de tener cientos de referencias y frases célebres que, ahora que ha dejado este mundo, nos sirven como lecciones de vida. Aquí te compartimos nuestras favoritas.

Si algo disfrutaba Bourdain era comer y así fue como viajó por el mundo, tras los bocados más extravagantes de cada ciudad. Así que, la próxima vez que vayas a un restaurante o viajes a un destino desconocido, atrévete a probar algo nuevo.

Bourdain no temía llegar a los lugares más recónditos del mundo. Allí descubría más acerca de la cultura y cómo vivían las personas en puntos inimaginables del planeta. Uno de los mejores consejos que podemos tomar de Bourdain es: VIAJAR. Eso te hará crecer como persona y te cambiará la vida por completo.

A veces, en la vida hay que ser un poco románticos con nosotros mismos. La inversión en un buen queso y una botella de vino para disfrutarlo en compañía o incluso solo, es una de las cosas que tenemos que hacer de vez.

Para Bourdain, todos somos ciudadanos del mundo y hay que probar sin miedo las cosas. A la hora de comer, no hay ser herméticos, sino recorrer las calles y descubrir esos tesoros que están fuera de las cadenas comerciales de comida. ¿Te imaginas viajar a México y no probar la street food que él tanto amaba?

No importa si puedes viajar al otro lado del mundo o a unos kilómetros de casa. Esta experiencia, a través de caminar sus calles y comer la comida local, te dará la oportunidad de ser empático con más seres humanos, sin importar su cultura, su raza y su lugar de origen.

No hay experiencia más enriquecedora para conocer a alguien que en una comida. Ahí es puedes notar sus gustos, sus emociones, sus modales y la plática alrededor de la comida siempre es infinita. Así como lo hizo Anthony, atrévete a compartir una comida con personas nuevas y distintas a ti.

Un plato de comida –la que más te guste y prefieras– sin importar si es un helado, una sopa o unas costillas de cordero, serán la solución. Como Bourdain lo decía, la comida no te puede confundir.

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