El presidente de EE. UU., Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, celebraron este martes (lunes hora de Colombia) un encuentro histórico y hasta hace poco inimaginable tras décadas de tensiones provocadas por las ambiciones nucleares de Pionyang.

Tras una reunión de más de cuatro horas, los mandatarios se pusieron de acuerdo para firmar una declaración conjunta, lo que hace aún más histórica la cumbre presenciada en Singapur. El contenido del documento será anunciado en una rueda de prensa posterior a las firmas, las cuales ya fueron efectuadas.

“Hoy hemos mantenido una reunión histórica, y estamos listos para dejar atrás el pasado. El mundo va a presenciar un gran cambio”, dijo Kim durante la firma, en la que también quiso mostrar su “agradecimiento” a Trump por su disposición a celebrar la reunión.

Por su parte, Trump expresó que el documento recién firmado era “muy detallado” y aseguró que estaba desarrollando “un vínculo muy especial” con Kim. “Vamos a ocuparnos de un problema muy grande y muy peligroso para el mundo”, recalcó Trump.

En el documento, Kim se compromete a una “desnuclearización completa de la península coreana”. Asimismo, Estados Unidos se compromete a dar las garantías de seguridad necesarias, apuntado también en el texto firmado.

Los dos hombres, de recorrido y estilos radicalmente distintos y con más de 30 años de diferencia, tuvieron la cita en Singapur. El esperado apretón de manos entre el presidente estadounidense y el dirigente norcoreano se llevó a cabo a las 9:04 a. m. (hora local) en el lujoso hotel Capella, en la isla de Sentosa.

Ambos posaron ante las cámaras con el rostro serio y no sonrieron hasta justo antes de entrar en la sala donde mantuvieron su primer encuentro. Allí dieron sus primeras declaraciones ante los medios.

El mandatario de EE. UU. fue el primero en hablar: “Es un honor y tendremos una relación excelente, no tengo dudas”, dijo.

Luego intervino Kim: “Esto no es algo fácil. Para nosotros hay cosas en el pasado que nos frenan, que nos han mantenido en un lugar, pero estamos aquí ahora”, afirmó el líder norcoreano.

Trump y Kim mantuvieron una reunión privada por 48 minutos, en la que solo estuvieron presentes sus intérpretes. Al finalizar, el presidente estadounidense y el líder norcoreano salieron de la sala, saludaron a los periodistas desde un balcón y se dirigieron a otro recinto en donde mantuvieron una reunión de trabajo bilateral durante más de dos horas con una delegación más amplia.

Luego vino el almuerzo de trabajo y después pasearon hasta otra zona del hotel, donde se separaron para reunirse con sus respectivas delegaciones y evaluar los progresos de la cumbre.La reunión fue “mejor de lo que nadie había esperado”, dijo Trump, y habló de “muchos progresos”. El mandatario estadounidense aseguró a los medios que iban a anunciar la firma de un documento pero sin detallar su contenido.

El primero en llegar al hotel Capella fue Trump, quien arribó tres cuartos de hora antes del comienzo de la cumbre, a las 8:14 a. m., después de un trayecto de menos de 15 minutos desde su hotel, el Shangri-la. Kim salió un poco más tarde de su hotel, el Saint Regis. El primero en entrar al punto de encuentro fue el líder norcoreano.

La reunión, cuyo objetivo era tratar la posible desnuclearización de Pionyang y la paz en la península coreana, fue la primera entre mandatarios de ambos países tras casi 70 años de confrontación a raíz de la Guerra Corea (1950-1953), y 25 de negociaciones fallidas y tensiones como consecuencia del programa atómico norcoreano.

Pero, pese al espectacular acercamiento diplomático de los últimos meses, antes del encuentro persistían muchas incógnitas respecto a la cumbre entre ambos dirigentes.

Trump, quien lleva poco más de 500 días en la Casa Blanca, afronta uno de los momentos más importantes de su presidencia en el escenario internacional, donde ha disgustado a numerosos mandatarios, incluidos algunos de los aliados de EE. UU.

En una serie de tuits publicados antes de la reunión, Trump indicó que los
preparativos de la reunión “iban bien”. “Pronto sabremos todos si puede haber o no un acuerdo real, a diferencia de los del pasado”, tuiteó. Kim, que dirige uno de los países más herméticos del mundo, visitó este lunes los lugares turísticos más emblemáticos de Singapur.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, quien se reunió dos veces con el líder norcoreano en poco tiempo, aseguró ayer que las conversaciones entre Washington y Pionyang avanzaron con rapidez en los últimos encuentros y dijo ser “optimista en cuanto a las posibilidades de éxito”.

Pompeo también afirmó que EE. UU. estaba dispuesto a aportar a Corea del Norte “garantías de seguridad únicas, diferentes” de las propuestas hasta ahora, a cambio de una desnuclearización “completa, comprobable e irreversible”.

Corea del Norte, que multiplicó desde 2006 los ensayos nucleares y balísticos, se ha declarado a favor de la desnuclearización, aunque nunca ha entrado en detalles sobre la forma de llevarla a cabo.

“La desnuclearización de la península coreana es un proceso que llevará años”, consideró Kelsey Davenport, de la Arms Control Association.

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