Por: Meredith Peñuela y Sebastián Correa
Después de muchos ires y venires, los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Estados Unidos, Donald Trump, comienzan este lunes en el Palacio Presidencial de Helsinki (Filandia) una cumbre histórica que se configura como un encuentro que ha generado expectativa mundial, pero que al parecer tendrá pocos resultados.

Los dos jefes de Estado llegaron a esta cumbre con expectativas y realidades diferentes. Trump, por un lado, tensó las relaciones con la Unión Europea (UE), después de llamar “delincuentes” a los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otán), quienes esperan que la reunión del mandatario estadounidense con su homólogo ruso deje más incertidumbres que certezas.

Por otro lado, Putin goza de una popularidad del 63,4 por ciento en su país. Además, haber sido el anfitrión del Mundial de Fútbol le dio a Rusia la posibilidad de mostrase al mundo, a pesar de las fuertes sanciones económicas impuestas por EE. UU., que espera sean reducidas.

El experto en seguridad internacional de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España, Janiel Melamed, explicó en diálogo con EL TIEMPO la posición en la que llega cada mandatario a este encuentro: “El presidente Trump es el que debe enfrentar una próxima contienda electoral, de cara a las elecciones de Congreso en noviembre, que indiscutiblemente sirven de termómetro social sobre su gestión (…), así que no sería el que mayores concesiones esté dispuesto a realizar frente a Rusia, más cuando se lo acusa desde diversos sectores de servirle de marioneta a Putin”.

Uno de los temas claves del encuentro será Siria, pues Putin ha sido un aliado estratégico del gobierno de Bashar al Asad, al que también ha apoyado Irán. Según han afirmado expertos, EE. UU. quiere limitar la presencia militar iraní en el suroeste del país y, a la vez, planificar su retirada de este conflicto.

Por eso, para conseguir un consenso sobre Siria, Trump podría poner más presión económica sobre el Kremlin. “Putin podría considerar revaluar sus intereses estratégicos en Siria a cambio de la reducción de las sanciones que tienen en una difícil situación económica a su país (…). Para ello podría gestionar el retroceso de la presencia militar iraní cerca de las fronteras de Siria con Israel”, afirmó Melamed.

Otro espinoso tema es el de Crimea, península ucraniana anexionada por Rusia en 2014. Aunque Trump se expresó a favor de la anexión en la cumbre del G7, el conflicto enquistado en el este de Ucrania entre el ejército de Kiev y los rebeldes prorrusos apoyados por Moscú será tema de discusión.

Sin embargo, Gladys Zubiría, profesora del departamento de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad del Norte y magíster en resolución de conflictos de la Universidad de Essex, le dijo a este diario que es poco probable un pronunciamiento del mandatario de Estados Unidos a favor de una adhesión.

“Este tema debe ser tratado con cautela por el presidente Trump, porque la postura de EE. UU. obedece al rechazo de las acciones rusas en Crimea”, afirmó Zubiría, quien agregó que tampoco es “factible una condena más allá de las sanciones que han sido implementadas”.

Por último, la presunta injerencia del Gobierno ruso en la campaña presidencial de Trump en el 2016 también tendrá un lugar en la agenda.

El mandatario de EE. UU. ha calificado de “cacería de brujas” la investigación que adelanta el fiscal especial Robert Mueller, que el viernes pasado acusó a 12 agentes de inteligencia rusos por el supuesto robo y difusión de datos de la campaña de la entonces candidata demócrata Hillary Clinton.

“Este no aparenta ser un tema que vaya a causar revuelo o controversia entre los dos mandatarios; por el contrario, es más probable que se reconozca la similitud de sus posturas, haciendo alusión conjunta a tomar las investigaciones de Mueller como fake news”, señaló Zubiría.

Trump anunció precisamente este domingo que “podría” pedirle a Putin que extradite a EE. UU. a los agentes.

Los dos mandatarios se reunieron primero a solas con sus intérpretes en el palacio presidencial, antes de sumarse a sus delegaciones respectivas para un almuerzo de trabajo. El día terminará con una rueda de prensa conjunta.

En una carta abierta para el presidente estadounidense, media docena de senadores demócratas le instaron a no negociar a solas con el líder del Kremlin.

Se espera una conferencia de prensa conjunta de los mandatarios al finalizar la reunión. Seguramente los reflectores apuntarán a un apretón de manos entre ambos líderes que podrá apaciguar, al menos por un tiempo, las tensas relaciones que han vivido estos dos países.

“Putin ha demostrado su increíble capacidad para leer las personalidades”, señaló Alina Polyakova, del laboratorio de ideas Brookings Institution. “Al fin y al cabo, esa es la formación que recibió como oficial de los servicios de inteligencia, y creo que es especialmente habilidoso para detectar las debilidades”, añade.

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