Por: Natalie Sherman
Reportera de negocios, BBC News
Indra Nooyi, Inmigrante y mujer, se desempeñó como directora ejecutiva de la corporación PepsiCo durante 12 años, un puesto que la colocó entre las líderes corporativas más poderosas del mundo, supervisando un negocio cuyas ventas superan los US$1.000 millones cada año y controla 22 marcas globales, entre ellas Frito-Lay, Gatorade, Quaker y Tropicana.

Cuando fue nombrada presidenta ejecutiva en 2006, había menos de una decena de mujeres en la cima de las 500 compañías públicas más grandes de Estados Unidos.

“Ahora una es un modelo a seguir. Todos te están mirando y estos trabajos son muy difíciles, así que hay que tener mucho cuidado de no tomárselo a la ligera”, le dijo Nooyi a la BBC en 2011.

“No se puede dejar que el privilegio y los adornos se te suban a la cabeza. Hay que mantener las piernas firmemente enraizadas en el suelo y concentrarse en la responsabilidad de estos trabajos. Eso es todo lo que hago”.

Nacida en la ciudad de Madras, ahora Chennai (en el sur de la India), Nooyi, de 62 años, ha atribuido a su familia el haberle inculcado sus ambiciones profesionales.

Su madre le pedía que preparara discursos sobre temas importantes del día; mientras su abuelo, un juez, resolvía problemas de matemáticas con ella y sus hermanos.

Nooyi habla de su abuelo como “una pieza fundamental” en la familia.

“Estaba muy concentrado en asegurarse de que sus nietos recibieran la mejor educación”, ha dicho en el pasado.
Nooyi estudió en el Colegio Cristiano de Madras y en el Instituto Indio de Administración, antes de mudarse a Estados Unidos en 1978 para estudiar en la Facultad de Administración de la Universidad de Yale.

Después de varios roles comerciales (que incluyeron la empresa Motorola), en 1994 comenzó su carrera en Pepsi, donde llegó a ser presidenta y directora financiera en 2001, y directora ejecutiva en 2006.

El mandato de Nooyi en Pepsi coincidió con la recesión de la economía y con una fuerte reacción contra las bebidas gaseosas azucaradas en Estados Unidos.

Incluso en medio de estos retos, ella empujó a la empresa a encargarse de nuevos negocios, expandiéndose a alimentos que se perciben como más saludables, como el hummus y los chips de verduras.

“Tengo la mentalidad de un inmigrante: pensar que te puedes quedar sin trabajo en cualquier momento. Así que es necesario asegurarse de merecerlo todos los días”, relató en un libro publicado en 2011 “Sin miedo al fracaso: historias reales de cómo los líderes lidian con los riesgos y los cambios”.

Una vocación
Desde su comienzo como presidenta ejecutiva en 2006, los ingresos de Pepsi han aumentado de US$35.000 millones a más de US$63.000 millones, mientras que el precio de las acciones ha crecido aproximadamente un 80%.

“Ser un director general es una vocación”, dijo en 2007. “No lo haces solo porque es un trabajo. Es una vocación y tienes que involucrarte con la cabeza, el corazón y las manos. Tienes que poner tu corazón en el trabajo, tienes que amar lo que haces”.

Nooyi, que está casada y tiene dos hijas, ha sido franca sobre las tensiones entre su exitosa carrera y sus responsabilidades familiares.

“Mi observación es que el reloj biológico y el reloj profesional están en conflicto total”, le dijo a la revista The Atlantic en 2014.

En una entrevista con Bloomberg, también comentó que haría falta una amplia red de apoyo para que las mujeres pudieran “tenerlo todo”, al describir las responsabilidades de la vida personal y la profesional.

“Habrá dolor en el corazón, habrá dolor y habrá algún daño colateral debajo de la superficie (pero) tienes que vivir con eso”, dijo.

Cuando Nooyi deje su puesto en octubre, habrá alrededor de dos decenas de mujeres al frente de las empresas más grandes de Estados Unidos, según una lista del grupo sin fines de lucro Catalyst.

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