Al menos cinco personas murieron este viernes en Carolina del Norte tras la llegada del huracán Florence a la costa este de Estados Unidos, que dejó sin electricidad a unos 600.000 hogares.

Florence, que tocó tierra como huracán de categoría 1, perdió fuerza progresivamente y pasó a ser clasificado en la tarde del viernes como tormenta tropical por el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU.

Una mujer y su hijo fallecieron en Wilmington después de que un árbol cayera sobre su vivienda.
Otra mujer murió en el condado de Pender debido a un problema de salud, después de haber llamado a los servicios de emergencia y que los médicos no pudieran llegar al lugar porque la carretera estaba bloqueada por árboles. Medios locales informaron que estiman que la mujer sufrió un ataque cardíaco.

Otras dos víctimas, de alrededor de 70 años de edad, fallecieron en el condado de Lenoir. Un hombre pereció mientras trataba de conectar un generador y otro ciudadano fue derribado por el fuerte viento cuando trataba de comprobar cómo se encontraban sus perros de caza, según informó la oficina del gobernador.

Desde la pasada noche y durante todo el viernes, los equipos de emergencia salvaron a cientos de personas atrapadas por árboles o vías inundadas, especialmente en los estados de Carolina del Norte, Carolina del Sur y Virginia.

Unas 60 personas fueron rescatadas de un hotel en peligro de derrumbe en Jacksonville después de que una gran tromba de agua derribara árboles e inundara calles cercanas.

Más de 700.000 hogares y negocios quedaron sin luz este viernes. Las compañías eléctricas temían que la pérdida del servicio afectara a hasta tres millones de casas y que restablecerlo podría demorar días o incluso semanas.

Algunos afectados se negaban a ser evacuados porque no todos los refugios aceptan mascotas.
El gobernador de este estado, Roy Cooper, dijo que “comunidades enteras podrían ser barridas” por Florence. “Es una bestia no invitada que no quiere irse”, dijo.

Tras el impacto de las primeras horas, los vientos de Florence se debilitaron en la tarde hasta alcanzar los 120 km/h.

En la tarde del viernes, el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. anunció que Florence se había convertido en tormenta tropical al reducir sus vientos máximos sostenidos a 110 km/h, mientras se desplazaba lentamente por el extremo sureste de Carolina del Norte.

Las autoridades estadounidenses, sin embargo, advirtieron que sigue siendo extremadamente peligroso y que se esperan más inundaciones en otras zonas de Carolina del Norte y del Sur.
Los equipos de bomberos se apresuraron el viernes a rescatar a las personas que quedaron atrapadas por las inundaciones.
El gobernador de Carolina del Norte dijo que es probable que el huracán “continúe su rutina violenta en todo el estado durante días”, ya que se desplaza a muy poca velocidad.

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“Esperamos más días de lluvia. Nuestra prioridad ahora es rescatar a la población del peligro más inmediato, para después volver a unificar a nuestras comunidades”, dijo Cooper.

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