El Senado votó 50 a favor y 48 en contra. Analistas dicen que habrá consecuencias electorales.
Por: Sergio Gómez Maseri
El Senado de Estados Unidos votó este sábado en favor de confirmar el nombramiento del juez Brett Kavanaugh, elegido por el presidente Donald Trump para integrar la Corte Suprema.
Kavanaugh, quien negó categóricamente esas acusaciones, obtuvo una corta mayoría en el Senado (50-48), dando una importante victoria política al presidente Donald Trump que dejará en minoría a los jueces progresistas en el máximo órgano de justicia durante muchos años.

“Con 50 votos a favor y 48 en contra, el candidato Brett Kavanaugh queda confirmado para ser nuevo juez del Tribunal Supremo”, sentenció el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, que presidió la sesión en la Cámara Alta.

Kavanaugh cubrirá el puesto vacante dejado por el juez Anthony Kennedy, que se jubiló este verano, convirtiéndose así en el noveno magistrado del alto tribunal, la máxima corte de Estados Unidos.

Pese a las alegaciones y las dudas de última hora sobre qué iban a votar los senadores moderados, Kavanaugh fue elegido tras cosechar los respaldos que requería en la Cámara Alta, incluyendo los de los republicanos Susan Collins y Jeff Flake, y del demócrata Joe Manchin.

A pesar de que la Cámara Alta la conforman 100 senadores, la suma de los votos fue 98, ya que el senador conservador Steve Daines acudió a la boda de su hija en el estado de Montana en el momento de la votación y su compañera, la republicana Lisa Murkowski, que iba a votar “no”, optó por votar “presente”.

Antes de la votación, Pence tuvo que pedir “orden en la sala” en repetidas ocasiones después de que decenas de personas empezaran a gritar consignas contra Kavanaugh desde dentro de la propia cámara del Capitolio.

Proceso con tropiezos
La votación de este sábado fue el último paso de un proceso que comenzó el pasado 9 de julio, cuando Trump anunció la nominación de Kavanaugh para el Supremo con el fin de cubrir el puesto vacante dejado por el juez Kennedy.

Posteriormente, el 4 de septiembre se iniciaron las audiencias que debían evaluar su candidatura en el Comité Judicial del Senado, donde los demócratas pusieron el foco en sus posturas sobre el aborto y el poder presidencial.

Cuando el comité se disponía a votar, los demócratas pusieron sobre la mesa la acusación de abuso contra Kavanaugh de la profesora de psicología Christine Blasey Ford, que acudió la semana pasada a narrar su versión de los hechos, supuestamente ocurridos en 1982.

Las alegaciones de Ford estuvieron seguidas de las de otras dos mujeres, lo que ocasionó que los senadores presionaran a Trump para que el FBI investigara las acusaciones y emitiera un informe confidencial este jueves.

Trump ha ofrecido su respaldo a Kavanaugh a pesar de las denuncias de las mujeres, y ha asegurado que se trata de un embuste organizado por la oposición demócrata para frenar la confirmación de su nominado al Supremo.

Protestas
Varias de las personas que protestaban este sábado contra Kavanaugh en Washington se enfurecieron luego de su confirmación en el cargo.

Foto: AFP
Y si bien la votación en el Senado pone fin a uno de los períodos más polémicos en la historia reciente del país, sus efectos se seguirán sintiendo tanto a corto como a largo plazo.

El impacto más inmediato, sin duda, es la polarización extrema a la que fue empujada la sociedad en la batalla por la nominación de un polémico juez al que varias mujeres acusaron de agresión sexual cuando ya estaba a punto de recibir el visto bueno.

Algo que fue expresado en las innumerables marchas y protestas, tanto a favor como en contra, que se registraron durante el proceso y que aún seguían este fin de semana en la capital estadounidense.

Y que probablemente cobrará forma en las elecciones legislativas de noviembre donde millones de estadounidenses irán a las urnas aún motivados por las secuelas del episodio.

Para la mayoría de analistas no hay duda de que al menos sobre el papel tanto el presidente Donald Trump como los republicanos en el Congreso, salieron victoriosos de esta puja. Y por varias razones.

La elección de Kavanaugh, pese a todo su trauma, materializa uno de los sueños de los conservador pues solidifica el giro a la derecha de una corte que por lo general dicta el rumbo ideológico de la nación.

Las implicaciones
Compuesta por 9 miembros, a partir de ahora tendrá 5 de esta tendencia. Dado que los dos jueces que ha nombrado Trump -Niel Gorsuch el año pasado y ahora Kavanaugh- están apenas en sus 50 años, ese giro podría entenderse por dos o tres década más.

Y eso, según muchos, implica el fin de grandes causas liberales, como el derecho al aborto o las protecciones constitucionales al matrimonio entre personas de mismo sexo.

Como se recuerda muchos conservadores del país solo votaron por Trump por que les prometió nombrar a jueces de esta orientación en las cortes más importantes del país.

Al cumplirles hace olvidar lo caótico que han sido sus primeros dos años y lo deja muy bien parado con la base del partido de cara a las elecciones del 2020 cuando espera hacerse reelegir.

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La nominación de Kavanaugh, además, le a da a los republicanos un regalo que no se esperaban. Si bien un sector del país interpretó las acusaciones contra Kavanaugh en el contexto del movimiento #metoo y el derecho de las mujeres a exponer a sus agresores, los republicanos -y Trump- lo vendieron como una vendetta de los demócratas y un asalto a hombres que son acusado de manera errónea.

Y eso, según las encuestas más recientes, ha despertado a una base que ahora está más motivada para participar en los comicios de noviembre.

Y eso podría asegurarles el control del Senado pues la mayoría de curules que están en juego en este ciclo electoral corresponden a estados conservadores que hasta hace poco figuraban entre los planes de la oposición.

Dicho eso, el panorama tampoco es rosa. De entrada por que Kavanaugh comenzará su gestión con un nube negra sobre su cabeza que probablemente lo acompañará por siempre.

Prueba de ello es que la misma Asociación Nacional de Abogados (la prestigiosa ABA) ya inició una revisión de las calificaciones del juez basada en su destemplado testimonio ante la Comisión Judicial del Senado, donde atacó a los liberales y habló de conspiraciones en su contra fraguadas por la izquierda.

Tan desacreditado está que el ex juez de la Corte Suprema, John Paul Stevens, dijo esta semana que Kavanaugh no merecía llegar a la Corte. Algo completamente inusual y equivalente -en términos judiciales- a algo como que el Papa Benedicto saliera a criticar al Papa Francisco.

Las mismas encuestas demuestran a su vez que los demócratas están igualmente enfurecidos y muy motivados para participar en los próximos comicios.

“Si bien esto ya venía antes de lo de Kavanaugh y era más en reacción a Trump, este incidente probablemente los motivará aún más pues saben que nada cambiará si no cambia el Congreso”, afirma Kyle Kondik, de la Universidad de Virginia.

Para el académico, lo más probable es que los demócratas recuperen el control de la Cámara. Lo cual no solo enredará aún más a Trump, sino quizá al mismo Kavanaugh pues ya hay varias voces que hablan de un juicio de destitución contra el magistrado por haber mentido en su testimonio ante el Senado.

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