Por Cándido Mercedes
El Papa Francisco, con mucha propiedad, llama la atención acerca de la calidad humana de los actores políticos y con más énfasis en los Estadistas; y, realmente ha de ser así, puesto que la Política como ciencia, como arte, se convierte en el instrumento para acercar más a sus ciudadanos en los territorios.
Las relaciones de poder, su influencia, su decantación y diferenciación tienen que ver en gran medida, con la calidad humana de los hacedores de políticas públicas. Cuando hablamos de la necesidad de instrumentalizar las reglas del juego, de establecer el imperio de la ley, del agravio y afrenta de la corrupción, del ultraje y vejamen de la impunidad, de la ética en la política, estamos estableciendo un marco de horizonte en los pactos establecidos más allá de las relaciones y sus poderes.
Sucede que aquí en Dominicana las relaciones de poder y con ello el grado de asimetrías, realmente avergüenzan, abochornan, incluso subvirtiendo ellos sus propias normas, desconociendo las normativas y modificando las mismas para su propio beneficio, en lo que se denomina la Captura del Estado. Como nos dice el BID en Mejor Gasto para mejores vidas “… el gasto público no trata solo sobre eficiencia, sino también sobre equidad, particularmente aquella que conduce a la igualdad de oportunidades. Las políticas impositivas y del gasto público en América Latina y el Caribe contribuyen poco a reducir la desigualdad de ingresos en comparación con los países avanzados. Mientras que en la región las políticas impositivas y de gasto público reducen la desigualdad en alrededor de un 5%, en las economías avanzadas la reducción es de un 38%.” Para Oxfam es un 6% para la región y un 36% para los países de la OCDE.
En el Estudio de Oxfam, Democracias Capturadas: El gobierno de unos pocos, señala que el “1% más rico de América Latina y el Caribe concentra el 37% de la riqueza”. En Dominicana, la concentración del uno por ciento deriva el 39% de toda la riqueza. Es que somos el cuarto país con la mayor captura del Estado (87), cuando el promedio es de 75 según el referido Informe.
La política fiscal y con ello, la redistribución, en la sociedad dominicana es ampliamente como el embudo. El ITBIS (Mercancías y servicios) representa un 51% de los ingresos tributarios. Los ingresos un 40.2% y los ingresos por propiedad se sitúan en un 5.9%. Como vemos, los impuestos indirectos son mayores que los directos. 63% de los impuestos son indirectos y 37% directos. En los países avanzados los impuestos directos (rentas y patrimonios) se mueven entre un 55 % al 60%. Los pobres y sectores vulnerables pagan igual. Esto indica lo que se denomina impuestos regresivos: pagan más los que menos tienen. La placa de un vehículo de seis millones de pesos paga igual que un utilitario de un millón de pesos si son del mismo año.
De los ingresos tributarios pagaremos para el 2019, 23% para pago de intereses de la deuda; y, si sumamos el saldo de la deuda (intereses, amortización) representan 39%. Esto es más que la inversión en Educación y Salud conjuntamente. RD$243,000 mil millones de pesos en deuda versus RD$228,000 mil millones de pesos de Salud más Educación. La desigualdad en los últimos 3 años se ha mantenido cuasi estancada, medida por el Coeficiente de Gini se encuentra en 0.441, con el agravante de que en el cuerpo social dominicano hay escasa movilidad social vertical ascendente. La tendencia social es grave si no se asume de manera más que proactiva, agresiva, una nueva orientación en las políticas públicas.
Estamos hablando de que, en los últimos 11 años a lo largo de todo nuestro tejido social como país no ha habido un aumento general de salarios. El salario mínimo oficial es de RD$5,117.00 pesos, equivalentes en dólares a US$102.34 dólares al mes. De los tres más bajos de toda América Latina y el Caribe. No hay ningún país donde la brecha salarial sea tan abismal y espantosa como en República Dominicana. Los 20 mejores salarios de la Administración Pública contienen 200 veces el salario mínimo.
En el campo privado la desilusión es osca, lóbrega: tres salarios mínimos en el sector no sectorizado: RD$15,447.60; RD$10,620.00 y RD$9,411.60 (Grande, Mediana y Pequeña empresa). Turismo tiene tres salarios mínimos: RD$10,355.75; RD$7,430.15 y RD$6,686.10. Zona franca: RD$9,264.00. Agricultura RD$59.00 pesos por hora, que si trabajan 8 horas diaria serían RD$11,328.00. El 61.84% está concentrado en Agricultura, Comercio y otros servicios.
Los puestos gerenciales y directivos en el sector privado acusan un grado de diferenciación con los puestos operativos o de cuello azul en un rango de 6 a 10 veces. Hoy en día se puede decir que la Administración Pública, en los puestos referidos pagan mejor que el sector privado, sobre todo en las instituciones públicas descentralizadas, alcanzado su clímax en el área financiera (Banco Central, Banco de Reservas, Superintendencia de Bancos, de Seguros, de Valores, de Electricidad, DGII, Aduanas, etc. etc.)
En nuestro país, el peso de las relaciones de poder y con ello, de influencia, es más grave por la fuerte debilidad institucional donde las principales instituciones que conforman un Estado de Derecho: Justicia, Congreso y Partidos, están a la deriva en los índices de percepción de los estudios más acreditados. La Captura del Estado es una configuración cotidiana. Verbigracia: El caso de las Resoluciones 07 del 13 de enero del 2013 y BIS-365 del 30 de diciembre que llevó la tonelada métrica del gas de 135 dólares a 235 dólares, esto es, 90 dólares más, lo que representaba RD$4,500 millones de pesos anuales a favor de dos empresas privadas. El Ministerio de Industria y Comercio nunca ha dicho nada.
Lo mismo ocurre con la denuncia de Nuria Piera alrededor del Hospital Luis E. Aybar. La licitación inicial, el 8 de julio del 2013, por RD$6,993,752.25 millones de pesos. Tres años después, 19 de abril del 2017 elaboraron un adendum por RD$1,747 millones de pesos; y, en octubre del 2018 con el 85% según el mismo Director de OISOE, ya en ejecución, se construyó un segundo adendum por RD$6,121,157,174 pesos (seis mil ciento veintiún millones, ciento cincuenta y siete mil ciento setenta y cuatro pesos). En la primera adenda llegaba a 24.97% el aumento con respecto a la licitación primaria. Con la segunda a 112% del valor original, a un costo total de RD$14,681,764 millones, esto es, RD$7,682 millones por encima.
Los dos casos son ejemplos palpables de la Captura del Estado. En el primer caso, ninguna autoridad se ha dado por aludida, a no ser el Ministro de Hacienda, que decidió que ese dinero ilegal, ilegítimo pasara al fisco dominicano. En el segundo, la Directora de Compras, Yocasta Guzmán, reconoció que se violó la Ley 340-06. ¡Nada más!¡Nada pasa!
3.9 % del PIB reconocería el BID que se pierden en República Dominicana en malversación, corrupción y dispendio. Esto representa alrededor de RD$167,000 mil millones de pesos anuales. Si sumamos la enorme evasión y elusión que ronda el 43%, más las exenciones fiscales en beneficio de una parte de la elite económica, no nos cabe la menor duda que hay que cambiar esas relaciones de poder que aturden y ultrajan el desarrollo nacional. ¡Necesitamos nuevas relaciones de poder que amplifiquen la inclusión, la transparencia y el imperio de la ley!

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