El mandatario brasileño también ya anunció dos nuevas medidas. Bolsonaro firmó un decreto en el que fijó el salario mínimo de los trabajadores en los 998 reales (unos 257,5 dólares) para 2019, lo que supone un aumento del 4,61 por ciento con respecto al 2018.

El nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, recibió este miércoles al secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, y le comunicó que su país abandonará el  pacto sobre migraciones consensuado en el marco de la ONU, informaron fuentes oficiales.

El mandatario brasileño también ya anunció dos nuevas medidas. Bolsonaro firmó un decreto en el que fijó el salario mínimo de los trabajadores en los 998 reales (unos 257,5 dólares) para 2019, lo que supone un aumento del 4,61 por ciento con respecto al 2018.

No obstante, la cifra es inferior a los 1.006 reales (259,6 dólares) calculados por el Gobierno saliente y recogidos en los presupuestos de 2019. El aumento del salario mínimo en Brasil se decide con una fórmula que considera la inflación, la tasa de crecimiento del año anterior y otras variables.

Además, el nuevo gobierno decidió entregar la demarcación de las tierras indígenas al Ministerio de Agricultura, representante de los intereses del pujante sector del agronegocio, uno de los principales aliados del presidente de ultraderecha.

Claves del discurso de posesión de Bolsonaro como presidente de Brasil

Pompeo asistió este 1°. de enero a la toma de posesión de Bolsonaro en representación del presidente Donald Trump y este miércoles fue recibido por el nuevo jefe de Estado tras una reunión con el flamante canciller brasileño, Ernesto Araújo.

Según fuentes oficiales brasileñas, Bolsonaro le “comunicó” al funcionario estadounidense su intención de “revocar la adhesión de Brasil al Pacto Global sobre Migraciones”, una decisión que el líder de la ultraderecha brasileña ya había anticipado, pero que hasta ahora no había comentado en forma tan contundente.

El Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular fue ratificado el mes pasado en la Asamblea General de la ONU por 152 países, entre los que se incluyó el propio Brasil, aún gobernado entonces por el ahora expresidente Michel Temer.

Uno de los países que rechazó adherir al pacto fue precisamente Estados Unidos, cuyo Gobierno consideró que ese tratado impone o podría imponer normas que pudieran afectar su soberanía, las mismas razones que defiende Bolsonaro para excluir a Brasil.

Según fuentes de la presidencia brasileña, durante el encuentro con Pompeo, el nuevo presidente también expresó su “preocupación” con la situación de Venezuela, que ya había sido abordada por el enviado de Trump con el canciller Araújo.

En ese sentido, el propio Pompeo había informado previamente que con Araújo habían coincidido en que la llegada al poder de Bolsonaro permitirá que los dos países trabajen “juntos contra regímenes autoritarios”.

Pompeo también dijo que constató el “deseo profundo” y compartido por Brasil y Estados Unidos de una retomada de la democracia en Cuba, Nicaragua y Venezuela, “donde las personas tienen dificultades para expresar sus opiniones”.

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