Las autoridades australianas han reconocido oficialmente la desaparición del primer mamífero por causa del cambio climático. Se trata de un tipo de roedor específico, considerado el único mamífero endémico en la Gran Barrera de Coral.

Los estudios apuntan a que la subida del nivel del mar y el aumento de las tormentas a causa del cambio climático exterminaron a estos roedores en su único hogar, Bramble, un cayo australiano situado muy cerca de Papúa Nueva Guinea.

La ministra del Ambiente australiana, Melissa Price, confirmó la extinción este lunes en un comunicado sobre el reforzamiento de las medidas de protección de las especies en peligro, en el que discretamente se indicaba su nuevo estatus en una lista de especies.

El “melomys rubicola” fue declarado extinto por “recomendación del independiente Comité Científico de Especies Amenazadas, tras estudios exhaustivos en todos los hábitats conocidos y sin que quede una duda razonable sobre la muerte del último ejemplar”, explicó una portavoz del Ministerio del Medio Ambiente de Australia.

“La evidencia indicaba que el impacto del cambio climático antropogénico en el nivel del mar, junto con una mayor frecuencia e intensidad de eventos climáticos que produjeron tormentas y niveles de agua extremadamente altos, particularmente entre 2004 y 2014, fueron los responsables más probables de su extinción”, agregó la vocera.

“El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, su sigla en inglés) está apenada de que haya desaparecido toda la especie de los melomys del cayo Bramble por el cambio climático”, dijo la jefa de Conservación de esa organización, Rachel Lowry.

El director general de Fundación Vida Silvestre, Manuel Marcelo Jaramillo, explicó a Clarín que en la Argentina “el cambio climático ha modificado las potenciales áreas de cultivo, en algunos casos ha favorecido que algunas zonas que antes no eran aptas para el cultivo hoy lo sean, y eso ha permitido el avance de la frontera agrícola; así se pierde el hábitat para las especies y las especies mueren”.

“En nuestro país hay más de 500 especies en peligro de extinción, aunque cada una en diferentes grados de amenaza. Por ejemplo, la taruca para la UICN [Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza] es un especie vulnerable, y para la Argentina ya está considerada en peligro”, informó Jaramillo.

Según la UICN hay tres elementos que definen que una especie se encuentre en peligro de extinción: presencia, abundancia y área de distribución. Además, estos parámetros difieren según se trate de mamíferos, insectos o aves. En general “las aves e insectos son mucho mas sensibles que los mamíferos, que cuentan con mayor capacidad de adaptación a un cambio gradual y pequeño”, explica Jaramillo.

Los factores que más afectan a los animales en peligro en la Argentina son la pérdida, modificación o destrucción de su hábitat, que es el caso del venado de las pampas, el yaguareté, el aguará guazú o huemul, según el Libro Rojo de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

El melomys rubicola habitaba una pequeña zona aislada en Bramble, que con sus 40.000 metros cuadrados de extensión se eleva tres metros sobre el nivel del mar. La existencia de este roedor, considerado el único mamífero endémico de la Gran Barrera de Coral, fue registrada por los europeos en 1845 en el cayo Bramble, que además es un importante lugar de procreación para las tortugas verdes y para varias aves marinas, y tiene un gran valor cultural para los indígenas del lugar.

La última vez que se registró la presencia del melomys rubicola fue en 2009, cuando se publicó un plan nacional de recuperación de la especie, pero “los efectos del cambio climático ocurrieron con mayor rapidez de lo que alertaron los científicos”, justificó la portavoz gubernamental.

Repudios
La extinción del roedor del cayo de Bramble despertó las condenas de diversos organismos ecologistas que han estado pidiendo desde hace años al gobierno australiano que redoble los esfuerzos a favor de la lucha contra el cambio climático.

La representante de la WWF remarcó que su fin debe ser “una llamada de atención para países como Australia”, que tiene “la mayor tasa de extinción de mamíferos en el mundo” y en un planeta en que “somos testigos de la primera ola de animales extintos por el cambio climático inducido por los humanos”.

En Australia, la desaparición del roedor coincide con un contexto de debate político de años en el que grupos conservadores presionan a los distintos gobiernos para mantener la producción del carbón, que genera la mayor parte de la electricidad del país, e incluso han provocado la salida de varios primeros ministros.

WWF también pidió al Gobierno australiano desarrollar sistemas más efectivos de protección ambiental y una mejor financiación de los planes de recuperación, así como el cumplimiento de sus compromisos internacionales para mitigar los efectos del cambio climático.

“Al firmar el Acuerdo de París, Australia se comprometió a reducir las emisiones de gases contaminantes en 2030 a por lo menos un 26 % respecto de los niveles de 2005. Sin embargo, el último informe demuestra que Australia sólo lo hará en un 7 % en ese período”, recalcó Lowry.

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