Por: SANDRA RAMÍREZ
En el Puente Internacional Bolívar solo se respira tensión, después de que una tanqueta de la Guardia Nacional Bolivariana manejó contra una de las vallas que separaban la frontera entre Colombia y Venezuela, en Cúcuta, y los venezolanos que intentaban pasar a su país. Tres soldados venezolanos, se entregaron después del incidente.

Decenas de venezolanos habían empezado a remover las vallas puestas en el lado venezolano mientras decían que “tenían derecho de entrar a su país”.
“Empezamos con un muchacho a quitarlas. Estaba unidas con alambre y las separamos poco a poco, diciéndolos que queríamos pasar a nuestro país. Ellos decían que no podíamos pasar, que era orden del presidente y que la frontera estaba cerrada”, contó Kharla Parra, una venezolana de 25 años que había pasado a Colombia para ir al concierto Venezuela Aid Live.

Cuando ya habían removido al menos siete vallas y quedaba una, los guardias formaron una cadena humana. Al menos siente vallas lograron mover fue cuando faltaba una que los miembros de la Guardia Nacional armaron un cadena humana. “Cuando vimos se vino una tanqueta, pasó entre los policías militares, y arrasó con todo, con gente. Llegaron a la mitad del puente, los guardias se bajaron, se tiraron al piso del lado colombiano. Dicen que se entregaron, pero atropellaron a una señora que estaba al lado mío”, agrega la venezolana. “Eso quedó en mi memoria por siempre”, agrega.

A medida que avanzaba la mañana, el número de venezolanos llegando a este punto aumentaba. Y varios gritaban pidiéndoles a sus compatriotas que fueran hasta donde los guardias bloqueaban la frontera para pedirles que los dejaran entrar. “Quiero que vengan los venezolanos, que nos apoyen. Hay que convencerlos de que nos dejen pasar”, pedía una mujer a gritos.

Justo en el punto en que los guardias bloqueaban la frontera un grupo de personas cantó el himno de Venezuela.
“Gloria al bravo pueblo” entonaban mientras se dirigían a los miembros de la Guardia Nacional, al tiempo que gritaban “libertad, libertad, libertad” y al ondeaban una bandera venezolana.

En el río Táchira, justo en la frontera, varios solados venezolanos estaban desplegados. “No tienen familia!”, les gritaba un hombre. “Piensen!”.

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