La exfiscal de Venezuela, Luisa Ortega, reveló a través de su cuenta de Twitter unas fotografías que demostrarían, según denuncia, que Óscar Pérez fue “ejecutado extrajudicialmente” en medio del operativo que las Fuerzas Especiales de la Policía Nacional Bolivariana llevaron a cabo el 15 de enero de 2018 en una casa ubicada en el sector de El Junquito, a las afueras de Caracas.

En un primer mensaje, Ortega señaló que en los próximos días enviará la Corte Penal Internacional las pruebas que dice tener en su poder. “Enviaré la fijación fotográfica de las víctimas de la #MasacreDelJunquito y del sitio del suceso. Esa evidencia no deja ninguna duda de que lo ocurrido con Óscar Pérez y su grupo es un crimen de lesa humanidad”, dijo.

 

La exvicefiscal, que está exiliada en Bogotá y que se ha convertido en una crítica y detractora del régimen de Maduro, aseguró que tiene un registro de más de 300 fotografías que demostrarían su señalamiento. Aseguró que su denuncia “irá acompañada de un informe forense que certifica la ejecución de este grupo de venezolanos a manos de funcionarios y paramilitares que sirven a la tiranía”.

También contó que por la susceptibilidad que pueden ocasionar las fotografías, conversó antes de su publicación con los familiares de la víctima.

Y puntualizó: “tenemos pruebas contundentes que las dos personas de colectivos que murieron durante el hecho fueron asesinadas por sus compañeros del FAES, quienes ejecutaron la masacre por órdenes de Nicolás Maduro”.

¿Quién era Óscar Pérez?

Óscar Pérez fue un policía sublevado al régimen de Maduro, era un piloto de helicópteros del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), buzo de combate, paracaidista, y experto en operaciones tácticas.

Pérez se hizo famoso en julio de 2017 cuando en medio de las protestas contra el régimen venezolano, que dejaron más de 100 muertos, lanzó varias granadas desde un helicóptero de la Policía científica contra el Tribunal Supremo y, junto a algunos militares, se rebeló contra el presidente Maduro.

Pérez y los otros seis integrantes del grupo de ‘rebeldes’ murieron en una casa a las afueras de Caracas donde los encontró el Servicio de Inteligencia venezolano. Fueron cerca de 600 hombres de cuatro cuerpos de seguridad los que los rodearon. La llamada operación Gedeón se inició a las 5 de la mañana, cuando hombres de fuerzas especiales cortaron la luz y el teléfono e ingresaron con tanquetas, camionetas blindadas y sobrevolaron el lugar con un helicóptero artillado.

Ese día, otras cinco personas fueron detenidas, murieron dos efectivos de la Policía Nacional y cinco más resultaron heridas, según informó en su momento Maduro.

Una serie de videos difundidos por Pérez en tiempo real minutos antes de su muerte, lo mostraba negociando con los agentes del Gobierno, a quienes les pidió garantías para evitar daños a los civiles “inocentes” que decía había en la casa donde los encontraron.

“Nos están disparando con lanzagranadas, francotiradores. Dijimos que nos íbamos a entregar, y no quieren dejar que nos entreguemos, nos quieren asesinar”, grabó Pérez en uno de los 14 mensajes que alcanzó a enviar por Instagram antes de ser abatido por las autoridades venezolanas.

Seis días después de su muerte y tras todo tipo de intentos para cremar su cuerpo, las autoridades del régimen venezolano llevaron los restos del piloto al cementerio del Este, en Caracas, y lo enterraron en un acto en el que solo hubo presencia de una tía y una prima del fallecido.

En 2018, la organización Human Rights Watch (HRW) dijo que existían pruebas que sugerirían que Pérez “habría sido víctima de una ejecución extrajudicial”. Incluso el año pasado, el Parlamento venezolano, de mayoría opositora, había solicitado a la CPI investigar el caso.

En las fotografías que publicó se ve el que sería el cuerpo de Óscar Pérez con múltiples impactos de proyectil en la cabeza y el brazo.

 

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