Porque: .. “Haced que el pueblo crea que gobierna él, y se dejará gobernar”

Por: Rafael R. Ramírez Ferreira.
Un pueblo oprimido tiene derecho
A levantarse y a romper sus
Cadenas en cuanto pueda.
J Clay.-

Las ganas sobran para resaltar valores y acciones que en realidad lo merecen pero, los hechos hacen esto imposible. Toda protesta o denuncia es producto de un ataque desmesurado por parte de “asesores” de imagen; productores de controversias para acallar reclamos, donde los responsables directos responden con el silencio, ya que para eso existen “las bocinas” que se toman el pleito para ellos y hasta “articulistas”, que elaboran opiniones a granel, presentando bonanzas donde solo hay penurias.
Bien podríamos dejarnos llevar por encuestas y estadísticas que hacen caso omiso a las predicciones, hechos y efectos que ocurren fuera de esta media isla para continuar viviendo de ilusiones y promesas pero, de así ser, es seguro que la muerte y la desgracia darán cuenta de este país. Vivimos pendientes de promesas, olvidando el ayer, olvidando la historia y celebrando con sancocho y ron las jocosidades de nuestras autoridades.
Son payasos o lo somos nosotros, pero en algún momento de este diario discurrir ocurren payasadas, y el ya incansable mentís de las realidades, llevadas a cabo mediante el gasto increíble de miles de millones de pesos diariamente, solo con la finalidad de vestir las indelicadezas con ropa de oropel. Nos hemos convertido en un pueblo viejo, oxidado, pregonando los hechos heroicos de antiguos líderes, es decir, en un lejano pasado sin siquiera pensar en alguna cuerda locura que nos asegure un mejor mañana, dejando a una farandulera juventud donde su prioridad es la Hookah y la irresponsabilidad frente a cuestiones puntuales que definen la Nación.
Alguien expresó en su momento, que la vida era como andar en bicicleta, la cual debe estar siempre en movimiento para no caerse pero, para nosotros esa no vale, porque todos los días pasamos por el mismo camino, como en cada elección cometemos los mismos errores.

Escuchando a determinados funcionarios recordé una anécdota de un Zar ruso que cuando iba a brindar por el triunfo de algún subalterno, levantaba su copa con vino y brindaba, mientras que, cuando la persona caía en desgracia por cualquier acto, hacia el mismo brindis pero, con agua. Eso sucedía allá, pero aquí, muy a pesar de haber prácticamente jurado que destronaría al primer funcionario que fuese señalado por cualquier acción “indelicada”, nuestro Ejecutivo, continua brindando con vino.
Y es que las desgracias son tantas, que nombrarlas es una locura. Las “Sorpresas” han resultado el elixir para la economía y hasta se han expuesto sus bonanzas para ser aplicadas en otras regiones, no sé si como clientelismo político o qué sé yo; en estos días, se destapa un alto funcionario relacionado con la “Catalina”, y dice que la misma no se puede prender porque no ha sido entregada al gobierno, eso está bien de bien, entonces, ¿por qué no habla por igual de la penalización en el contrato por no haberla entregado a su tiempo?, si es como dicen, unos 200 mil dólares por día de atraso, no es paja de coco y a confesión de parte relevo de pruebas pero, aun así, el Ejecutivo no brinda con agua.
Más bien observamos una actitud patidifusa, de asombro fingido, donde la falencia brota como si fuera pus y muy mal oliente por cierto. Sin referirnos siquiera a esa sensación resiliente que se manifiesta claramente ante los graves y delicados casos de corrupción e inseguridad, porque ya es hasta ridículo intentar tapar estas “percepciones” como falsas o sin importancia. Para terminar, ¿en cuánto está la multa por el retraso en la entrega de La Catalina? Me parece que con eso se podría hacer el vertedero o el acueducto de Constanza. ¡Sí señor!

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