Porque:… Lo que nos consume este fuego, no
lo encontraremos en las cenizas.
A menudo, aquellos a quienes
Tú mismo alimentas, los
Encuentras más tarde, convertidos
En tus peores enemigos.
Fedro.-

Por: Rafael R. Ramírez Ferreira

No me agradan los gestos o palabras, que además de poder considerarse desconsiderados, dan la sensación de ser ejecutados por una persona mal agradecida (o) y para mí, el ser desagradecido es una de las peores cualidades que pueden acompañar a una persona. Tan grave considero este acto, que lo catalogo como el primer paso hacia la traición. El ego los convierte en seres desaforados, que viven cautivos dentro de una burbuja, arropados (as) por el engreimiento, sin querer comprender que si están dentro de la esfera, es por voluntad de otro, aún y posea determinados méritos o capacidades.
La modestia, si en algún momento la tuvo, la perdió en las encumbradas nubes que representan el Poder donde fue colocada. Hablar de “desperdicio” es decir que es imprescindible para tal o cual cosa y eso, es mentira, porque imprescindible solo el soplo que produce el alma para vivir, después, todo lo demás es desechable. Es el mismo mito al cual han recurrido los tiranos, donde al final solo los pueblos han pagado por las acciones de ese engreído ser.
En estos tiempos nuestros, donde el llamado socialismo y sus “revoluciones”, que han sido llevadas a cabo en nuestra América, donde solo nos han traído dictadores “revolucionarios”, ya sea en base al derramamiento de sangre inocente o bajo técnicas comunicacionales creadoras de mercaderes de falsas ilusiones; explotadores de mitos y leyendas; líderes endémicos, adivinadores de fantasías para hipnotizar a los carentes hasta del pensar y que nos han conducido a estas democracias con mordazas, nos cabe cuestionar seriamente; ¿Cuál será el pináculo de toda esta estrategia política, cuyo único fin es mantener y engrandecer el poder que ejercen, sin siquiera guardar forma alguna? ¡No lo sé!

Escribió Arthur Shopenhauer, que el bienestar de cada hombre depende únicamente de la relación entre sus anhelos y sus conquistas. La cuestión es, que no hay conquistas que llenen al mal agradecido, ya que una vez logrado uno que quizás nunca pensaron lograr, y que solo ha sido por el esfuerzo e influencia de otro, de inmediato se lanzan a otro más ambicioso, sin tomar en consideración si con su accionar maltrata, ofende, minimiza o, como se dice burdamente, “asquerosea” a su benefactor.
No existe nada fuera de sus intereses personales que tenga más valor que sus ambiciones. Son como estos gobernantes que nacen de una democracia, aún sea fallida, que una vez obtenida, deja de tener interés y se lanzan en otra alocada misión donde el azar juega muchas veces en su contra, dejándolos en la miseria moral y la pérdida del poder anteriormente adquirido en buena o mala lid. Y no me refiero necesariamente a la burla que ejercen en busca de ese nuevo horizonte mediante la manipulación de paradojas, como esa de poder “elegir”, claro, donde previamente han dispuesto quienes serán los que decidirán la elección.
Pero la cosa va más allá; ¿recuerdan a Brutus, el que traicionó a Julio César? ¿Se imagina usted dormir en la misma habitación con quien considera usted su seguridad, un Brutus cualquiera? Incongruencias fatales que la llevan a cabo los seres mal agradecidos, los mismos que olvidan aquello de que: “No arrojes tierra a la fuente donde has bebido”. ¡Sí señor!

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