Varios países latinoamericanos y EE. UU boicotearon este martes la primera reunión presidida por Venezuela en la Conferencia de Desarme de Ginebra.

Los embajadores de diversos Estados del Grupo de Lima (con la excepción de México) eligieron no asistir, mientras que el representante estadounidense, Robert Woods, optó por abandonar la sesión inaugural cuando el embajador venezolano, Jorge Valero, inició su discurso de apertura de sesión.
Mientras el diplomático venezolano prometió escuchar a todas las partes enfrentadas y comenzar un diálogo “inclusivo” durante su presidencia, que se extenderá hasta el 23 de junio, los sillones de países como Argentina, Chile, Colombia, Brasil, Paraguay, Panamá o Perú permanecieron vacíos.

“No vamos a sentarnos allí y escuchar ataques contra los valores democráticos de Estados Unidos”, expresó Woods tras salir de la Sala del Consejo.

“Esta presidencia puede hacer lo que quiera pero no tiene ninguna legitimidad, porque su Gobierno tampoco la tiene”, agregó el delegado de EE. UU, país que, por el orden alfabético en inglés con el que se organizan las presidencias, precisamente antecedió a Venezuela en el liderazgo del foro.

Woods resaltó que la presidencia de Venezuela en la conferencia, un órgano creado en 1979 para negociar programas multilaterales de desarme, “mina los valores bajo los cuales este órgano fue establecido” al permitir hablar a “un régimen que sigue negando a su pueblo el derecho a subsistir, que es corrupto y tiránico”.

“Estados Unidos no puede tolerar que un régimen así presida un órgano al que damos tanta importancia”, sostuvo Woods.

En la sala adyacente, el delegado Valero agradeció en sus palabras iniciales el trabajo hecho este año por las presidencias de Ucrania y Reino Unido -ignorando la de EE. UU. que le antecedió- y manifestó la necesidad de usar el foro para “eliminar todas las armas de destrucción masiva, en especial las nucleares”.

Silla de Estados Unidos en Conferencia sobre Desarme
Asientos de la delegación estadounidense vacíos en protesta contra la presidencia venezolana durante la Conferencia de Desarme en la sede europea de las Naciones Unidas (UNOG) en Ginebra, Suiza.

Más tarde, al notar la ausencia de representantes del Grupo de Lima y del embajador de EE. UU -quien pidió intervenir para que se evidenciara claramente su marcha cuando le dieran la palabra- Valero lamentó que “EE. UU. y algunos de sus dóciles aliados continúen trayendo a este foro cuestiones que están fuera de su mandato”.

“El comportamiento de la delegación de EE. UU. vulnera el trabajo de este foro y las reglas de procedimiento”, agregó el enviado de Nicolás Maduro, quien subrayó que “no es ésta una plataforma para promover matrices de opinión golpistas e intervencionistas contra el Gobierno que preside” Maduro.

Esta presidencia puede hacer lo que quiera pero no tiene ninguna legitimidad, porque su Gobierno tampoco la tiene
“Por fortuna, la mayoría determinante de los países que conforman las Naciones Unidas reconocen el Gobierno venezolano”, anotó Valero ante los delegados que estuvieron presentes en la conferencia, entre los que figuraba un representante de España y también de otros países de la Unión Europea.

Por su parte, el enviado de EE. UU reconoció que el boicot de este martes, que se prolongará hasta el final de la presidencia venezolana dentro de un mes, afecta al espíritu de la Conferencia de Desarme, ya en entredicho por su falta de resultados en las últimas dos décadas.

“Este órgano continúa no aprovechando su potencial, ya que los Estados miembros frecuentemente se encuentran en callejones sin salida”, resaltó sobre el foro que también ha sufrido por los retrocesos de EE. UU y Rusia en los últimos meses con relación a los acuerdos de desarme firmados en la época de la “perestroika”.

El representante estadounidense afirmó que para devolver el prestigio a esa conferencia su gobierno apoyará las propuestas para su reforma expuestas este año durante la presidencia británica, que incluyeron una revisión de los países miembros.

Woods además hizo la sugerencia de que no se use el método alfabético para la asignación de la presidencia si no que en su lugar los países sean seleccionados con un criterio de estándares democráticos y si son “promotores del terrorismo” o no, en alusión directa a Venezuela y Siria, país que también lideró la mesa directiva en 2018.

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