“Yo quiero elecciones ya”, dijo este lunes (madrugada en España) Nicolás Maduro, pero nadie se sorprendió en Venezuela. El “presidente obrero” no hizo más que reiterar una oferta que ya fue rechazada por la oposición: adelantar los comicios legislativos previstos para el 2020. Ese es su aporte a una solución “pacífica” del conflicto político que, en medio del escepticismo, busca por canales informales en Noruega encontrar un cauce pacífico.

“Tengo una propuesta hoy 20 de mayo a las oposiciones: vamos a medirnos electoralmente (…) vamos a elecciones adelantadas de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) para ver quién tiene los votos, quién tiene los votos, para ver quién gana”, dijo al cumplirse un año de su victoria en la contienda presidencial de la cual no participaron parte de sus adversarios y el principal competidor, Henry Falcón, denunció irregularidades. Según Maduro, la AN es la “única institución que no se ha legitimado en los últimos cinco años”. El Tribunal Supremo declaró al Legislativo en desacato por lo que sus actos son considerados nulos y en el 2017 Maduro auspició la conformación de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), integrada solo por oficialistas, que funciona como una suerte de contrapoder del Parlamento.

Solución pacífica
“Asumimos el reto, vamos para buscar una solución pacífica, democrática y electoral”, dijo frente a los simpatizantes que otra vez rodearon el Palacio de Miraflores. No es la primera vez que Maduro propone renovar la AN, cuyo funcionamiento se ha visto afectado en el último trienio por varias sentencias contra los diputados, al menos 30 de los cuales están acusados o procesados por varias causas.

El líder del Congreso, Juan Guaidó, a quien Estados Unidos y otros 54 gobiernos reconocen como “presidente encargado”, rechazó el envite de Maduro a través de las redes sociales. “El #20M de 2018 demostramos que en farsas no participamos. El mundo está claro: #UsurpaciónEsDestrucción y rechazamos el robo de la soberanía popular. Una nueva farsa solo agravaría más nuestra crisis. Solo cesando la usurpación y con árbitro transparente habrá elección libre”. Para el legislador, hace un año la oposición llevó a cabo un “gran acto de rebeldía” al promover la abstención electoral. “Reiteramos que con movilización pacífica, presión internacional y el respaldo creciente de nuestra FAN, lograremos el cese de la usurpación, el Gob. de transición y las elecciones libres”, señaló el mismo día que su representante en Washington, Carlos Vecchio, se reunión con Elliot Abrams, el ‘halcón’ designado por Donald Trump para abordar la cuestión venezolana.

Grietas en el madurismo
En este contexto, Maduro recibió un mensaje perturbador proveniente de Roma. Isaías Rodríguez le informó que dimitía como embajador en Italia. Rodríguez no es un personaje menor en el chavismo histórico. Antes de ser diplomático fue uno de los constituyentes que en 1999 redactó la constitución “bolivariana” que ahora es invocada por Guaidó para forzar los cambios políticos. Rodríguez ha sido a su vez vicepresidente y fiscal general de la República. Con esos oropeles le dijo a Maduro que “su causa” es “la mía” y que tiene una “fe absoluta” en el chavismo a pesar del “océano de contradicciones que rodea su Gobierno”. Para Rodríguez, parte del entorno de Maduro lo está llevando por el camino equivocado. “Muchos de sus discípulos tienen muy poco de apóstoles, y es cuando todos nos preguntamos ¿si es la iglesia o dios quien está fallando?”.

Más allá de las expresiones de lealtad, la carta de Rodríguez guarda puntos de contacto con la que escribió en medio del fallido alzamiento militar del 30 de abril el exjefe del servicio de inteligencia (Sebin), Manuel Cristopher Figuera. El exgeneral no fue ajeno a la liberación del opositor Leopoldo López, actualmente en la residencia del embajador español. Degradado por Maduro, el exgeneral se encuentra prófugo y volvió horas atrás a tomar la palabra desde la clandestinidad para denunciar la muerte de su exmano derecha, el mayor Jesús Alberto García Hernández, encontrado sin vida en un hotel del estado de Miranda. Según el exjefe del Sebin, García Hernández fue víctima de un “asesinato selectivo y por encargo”. Él había guardado “información sensible de los casos de corrupción más espantosos y aberrantes que se investigaron” durante su gestión. Para el Gobierno, Figuera había sido captado por la CIA.

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