La subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de los Estados Unidos, Kimberly Breier, afirmó que la “inversión” de la empresa china Huawei en Venezuela para “instalar tecnología de red móvil 4G” no ayuda al pueblo del país caribeño.
Breier dijo que, con el acuerdo, China “solo se ayuda a sí misma” y que el mismo “facilita el control y represión”.
“China no ayuda al pueblo venezolano; sólo a sí misma. Aunque Maduro diga que está invirtiendo en 4G con Huawei para mejorar las telecomunicaciones para todos, el acuerdo facilita su control y represión”, manifestó la funcionaria en Twitter.

“China exporta conocimientos de tecnología que puede ayudar a los gobiernos autoritarios a rastrear, premiar y castigar a los ciudadanos por medio de un sistema de vigilancia digital”, había dicho Breier el pasado 26 de abril ante el Consejo de las Américas.

China fue pionera en esta tecnología en regiones como Tibet y Sinkiang para espiar a los tibetanos, los uigures, los kazajos y a miembros de otros grupos minoritarios.

El “modelo chino para el desarrollo económico y para el control del Internet cada vez se está haciendo más atractivo para los líderes de tendencia autoritaria en todo el mundo”, dijo Adrian Shahbaz, director de investigación en la organización Freedom House para tecnología y democracia, en un estudio realizado en febrero sobre los lazos entre tecnología y autoritarismo.

En el informe de Freedom House “Libertad en la Red 2018”, 18 de los 65 países analizados habían comprado sistemas de compañías chinas como Yitu, Hikvision y CloudWalk. Estas compañías combinan los “avances en la inteligencia artificial y el reconocimiento facial para crear sistemas capaces de identificar amenazas al orden público”.

“Pekín tomó medidas para propagar su modelo en el extranjero con la realización de sesiones de capacitación a gran escala para funcionarios extranjeros y proporcionando tecnología a los gobiernos autoritarios”, indicó el informe de Freedom House.

Entre los regímenes que compran a China sus sistemas de vigilancia figura Venezuela, que también contrató a la empresa china de telecomunicaciones ZTE para crear una tarjeta nacional de identidad que se conecta a una base de datos que el gobierno usa para controlar y reprimir a los venezolanos, según Breier.

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