Ni es afrodisíaca ni ayuda a perder peso, pero la canela tiene otras propiedades que contribuyen a mejorar la salud
Raquel Alcolea Díaz
Uno de los comentarios más frecuentes que suelen escucharse cuando alguien se echa canela en el café o en las natillas es aquello de: «Vaya, vaya, parece que hoy toca un día movidito, ¿no?», pero lo cierto es que las supuestas propiedades afrodisíacas de la canela no están probadas científicamente, ni tampoco existen evidencias que asocien el consumo de la canela con el adelgazamiento, según explica la Dra. Elena Aguilar, dietista-nutricionistas y tecnóloga de los alimentos. «No es más que un mito alimentario que sale a la luz cada cierto tiempo. No existen superalimentos, ni métodos milagrosos para perder peso. Lo que puede ayudarnos a lograr y mantener en el tiempo un peso adecuado es un patrón de alimentación saludable, variado, equilibrado y suficiente, y de actividad física frecuente», explica.

Dentro de los efectos sobre la salud que se le atribuyen a la Cinnamomum zeylanicum (canela) figuran, según revela la Dra. Aguilar, su actividad antioxidante, antibiótica (antimicrobiana, antifúngica y antivírica), gastroprotectora, inmunomoduladora y reguladora de la tensión arterial, así como de la glucemia sanguínea (hipoglucémica) y los lípidos sanguíneos (hipolipémica).

Los beneficios en caso de diabetes
La investigación de su uso en la formulación de fármacos contra la diabetes mellitus tipo 2 y otras afecciones relacionadas con la insuficiencia glicémica merecen capítulo aparte. Según explica la tecnóloga de los alimentos del Codinma, parece estar demostrada su acción beneficiosa como agente terapéutico tanto en estudios «in vitro» como «in vivo».

Vitaminas y minerales de la canela
La composición nutricional de la canela destaca, según revela la Dra. Aguilar, por la presencia micronutrientes, especialmente calcio y potasio, así como otros minerales (hierro, fósforo, magnesio, sodio…) y vitaminas (A, ácido fólico y C).

Asimismo, la experta asegura que su aceite esencial aporta compuestos fenólicos, flavonoides (catequinas) y aldehídos, tales como cinamaldehído (que es el responsable de su olor y sabor característico), eugenol, ácido cinámico, linalol, farnesol y safrol, que le confieren una alta capacidad antimicrobiana. «Este hecho justifica su utilización con fines de conservación en alimentos procesados tecnológica o culinariamente, además de su efecto sobre el sabor y olor de los platos a los que se añade», destaca la dietista-nutricionista del Codinma.

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