El médico conservador Alejandro Giammattei será el nuevo presidente de Guatemala, luego de triunfar en la segunda vuelta frente a la ex primera dama Sandra Torres y tendrá el desafío de enfrentar la pobreza y la violencia que disparan la migración.
Tras 11 horas de comicios, los 20.000 centros de votación reportaron una escasa participación de los electores, pero con un amplio triunfo de más de 15 puntos porcentuales a favor de Giammattei, que se presentó por tercera ocasión como candidato presidencial.

“El objetivo se cumplió. Hoy (domingo), de veras con un nudo en la garganta, 12 años después, vengo a decirles para mí, este humilde servidor, este humilde ciudadano de Guatemala va ser un inmenso honor ser el presidente del país”, afirmó el político en un mensaje a periodistas.

Giammattei, un cirujano que ha prometido resucitar la pena de muerte, acabar con la “asquerosa corrupción” y colocar un “muro de inversión” en la frontera entre Guatemala y México para frenar la migración hacia Estados Unidos. Dijo, además, que trabajará por la reconstrucción del país.

“No fue fácil pero el objetivo se cumplió. Va a ser un inmenso honor ser el presidente de este país que amo tanto”, dijo Giammattei tras conocer los resultados que lo colocan como virtual presidente de Guatemala. “Vamos a reconstruir Guatemala”, agregó.

El médico de 63 años sustituirá en enero de 2020 por un periodo de cuatro años al actual mandatario, Jimmy Morales. En Guatemala no hay reelección.

“Ha sido una jornada que se desarrolló con normalidad. Baja en general la participación”, dijo a periodistas el expresidente costarricense Luis Guillermo Solís, jefe de la misión de observación de la Organización de Estados Americanos.

La plataforma
La violencia, la corrupción y la pobreza fue el eje de los mensajes de Giammattei y Torres.

La pobreza afecta al 59 por ciento de los 17,7 millones de guatemaltecos y la violencia deja unos 4.500 muertos anualmente. Ambos son los principales factores que motivan la migración.

Giammattei ha evitado profundizar sobre el acuerdo firmado a fines de julio por el gobierno con EE. UU. para convertir a Guatemala en ‘tercer país seguro’, lo que implica recibir a migrantes que tenían el objetivo de pedir asilo en el país norteamericano.

Este acuerdo sacudió la recta final de la campaña y generó múltiples críticas y acciones legales, principalmente basadas en el elevado índice de pobreza y la falta de infraestructura.

Andar ‘sin miedo’
“Todo lo que anhelamos es que el próximo presidente acabe con la delincuencia, que uno pueda andar en lugares públicos sin miedo”, dijo Édgar Chiquitó, un técnico de elevadores de 43 años, al sufragar en una escuela del poblado maya de Sumpango (oeste).

“Lo único que yo espero es que el presidente, cuando ya esté sentado allí (en la presidencia), no se olvide de la gente”, señaló indignada otra de la votantes que prefirió no dar su nombre.

Aunque Giammattei dijo en campaña que quiere frenar el éxodo a EE. UU., un motor fundamental de la economía guatemalteca son las remesas de sus migrantes, que el año pasado alcanzaron casi 9.300 millones de dólares, cifra cercana al total de las exportaciones.

Cerca de 1,5 millones de guatemaltecos viven en EE. UU., de los cuales solo entre 300.000 y 400.000 tienen residencia legal, según datos oficiales.

Miles se aventuran a cruzar México para llegar a EE. UU. alegando huir de la pobreza y la violencia, problemas comunes en el norte centroamericano, donde operan las temidas pandillas y grupos del narcotráfico.

El Triángulo Norte de Centroamérica –integrado por El Salvador, Guatemala y Honduras– es la región sin conflicto armado más violenta del mundo, según la ONU, y en el último año generó multitudinarias caravanas migratorias hacia EE. UU.

Lucha anticorrupción
En 2015, los guatemaltecos vieron una esperanza de atacar la corrupción tras el arresto del presidente Otto Pérez por casos impulsados por la fiscalía local y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), un ente adscrito a la ONU.

Pero esas esperanzas se ven menguadas con el fin de las funciones de la Cicig en septiembre, ya que Morales desistió de ampliar su misión hasta 2021 luego de que el ente internacional y la fiscalía solicitaran investigarlo por el financiamiento ilegal de su campaña.

Giammattei descartó la continuidad de la Cicig, que funcionaba desde 2007, y propone crear fiscalías especiales con apoyo internacional. Pero analistas y opositores dicen que esas promesas son vagas y dudan de su compromiso contra la corrupción, dado que en el pasado fue cuestionado por la Cicig.

Con un nudo en la garganta, 12 años después, vengo a decirles para mí, este humilde servidor, este humilde ciudadano de Guatemala va ser un inmenso honor ser el presidente del país
Si el acuerdo de “tercer país seguro” entra en vigencia, representará una gran presión para la débil economía guatemalteca. La ONU estima que Estados Unidos recibió 161,417 solicitudes de asilo de migrantes hondureños y salvadoreños en 2018 y
Guatemala apenas acogió 262 solicitudes.

Trump espera que la designación de Guatemala como “tercer país seguro” será suficiente para disuadir a los migrantes de los países vecinos de partir. Pero aunque la medida probablemente reducirá los flujos migratorios, Guatemala tiene una infraestructura limitada para absorber a esos migrantes o proporcionarles servicios públicos.

Rechazar el acuerdo también sería problemático para el nuevo gobierno dado el elevado riesgo de represalias de Trump, quien amenazó en el pasado con imponer aranceles, gravar las remesas -que representan un 12% del PIB del país- y lanzar una prohibición de viajes a Guatemala. “Aquella dinámica apunta a una situación de perder-perder para el próximo gobierno”, explicó Eurasia.

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