Patricia Ramírez, la madre del pequeño Gabriel, por cuyo asesinato han condenado a Ana Julia Quezada, envió una carta a los medios de comunicación españoles en donde expone la revictimización que afecta la memoria de su hijo y su salud emocional, al estar expuesta a ver las coberturas periodísticas que sensacionalizan la forma en que murió su hijo con titulares expectantes que para ella como madre, significa revivir esa experiencia traumática de ver muerto a su hijo, lo que la arrojarla a un pozo de llanto que le impide recuperarse y recordar a su hijo con alegría.

Esta carta es propicia para que en la República Dominicana se analice la cobertura morbosa de los casos de la adolescente de 15 años, Nairobi Montez, quien murió ahogada en una piscina y del niño de 3 años Ransel Ariza alcanzado por un disparo cuando su madre fue víctima de un asalto.
Ambas familias viven un infierno de dolor que se profundiza con las insensibles preguntas, imágenes y narraciones sobre los hechos que revictimizan la memoria de los fallecidos a costa de lograr titulares impactantes y mayor atención por parte de la audiencia a sus contenidos.
A continuación, crónica sobre la petición de Patricia Ramírez a los medios de comunicación:


Solicitó que se actúe urgentemente en “la adopción de un pacto de Estado que prohíba expresamente emitir los contenidos relativos a cómo murió mi pequeño y qué le hicieron”.
La mujer pide enérgicamente que “se proceda a las sanciones oportunas en los casos que están siendo vulnerados los derechos de mi hijo Gabriel”, “desobedeciendo de manera clara y expresa a todas las recomendaciones que se han hecho para evitar este circo mediático y el daño irreparable a su memoria y nuestra familia”, afirma.
En una carta de la propia Patricia enviada a los medios, ruega se respete “la necesidad y el derecho que tenemos como padres a que no se publiquen aquellos aspectos morbosos sobre cómo murió”.
La madre del niño almeriense que tuvo durante doce días en vela a toda una sociedad hasta que se tuvo constancia de que había sido asesinado, insiste en que “se retiren y no publiquen, ni repitan más cómo nos lo arrancó de nuestras vidas”.
A su juicio, estas publicaciones responden a beneficios de “titulares carentes de sensibilidad que aludiendo a su autopsia vulneran los derechos fundamentales destrozando la imagen de un menor, mi hijo de ocho años”.
Patricia Ramírez insiste en que “el hecho de que la información exista no les habilita para destrozar la imagen de mi pequeño”.
Según explica, la Jueza ha dictado puerta cerrada para proteger nuestro derechos en las periciales que afectan a su imagen y nuestra intimidad,

La madre de Gabriel pide que “¡Respeten a la justicia!, ruego respeten el procedimiento judicial, ruego respeten el derecho a vivirlo con dignidad”.
Patricia Ramírez ruega a los medios de comunicación de manera expresa “que cumplan con esta sociedad y dejen de emitir información sobre cómo murió y el trato humillante que recibió”. A su juicio, «los códigos deontológicos del periodismo son bien claros a este respecto sólo tienen que aplicarlos”.
Reconoce en su carta llena de dolor que no quiere entrevistas, ni medios de comunicación, y “me están obligando a salir como madre en el deseo primario de proteger a mi hijo haciendo aún más difícil nuestro transitar”.

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