El abrupto final de la misión médica cubana en Brasil no sentó nada bien a los vecinos de Vila Mutirao, un deprimido barrio de Alexania.


“La salida del doctor Miguel, el único que tenemos, es un desastre”, lamenta Enedina de Oliveira. Esta jubilada de 65 años está sentada frente a su casa, a pocos metros del modesto puesto de salud que da cobertura básica y preventiva a más de 4.000 habitantes de este municipio, ubicado a 90 kilómetros de Brasilia.

A ese lugar fue destinado hace dos años Miguel Pantoja, un joven doctor generalista de Camagüey (centro de Cuba), como parte de Más Médicos, el programa lanzado en 2013 por la presidenta Dilma Rousseff para asistir con doctores foráneos regiones pobres y rurales de Brasil, ya que los locales optaban por no postularse a esas plazas.

Pero las cosas cambiaron tras la elección del ultraderechista Jair Bolsonaro, quien cuestionó la calidad de los médicos y la forma en que el gobierno del PT (Partido de los Trabajadores) realizó ese contrato con el Gobierno cubano, con la intermediación de la Organización Panamericana de la Salud.

Ante las críticas del mandatario electo, La Habana se quejó y anunció la retirada del programa. Los primeros 200 que aterrizaron este viernes en Cuba y fueron recibidos como héroes hacen parte de los más de 8.300 galenos que deben salir de Brasil antes del 10 de diciembre.

El presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, acudió a la terminal aérea junto con otros dirigentes para darles la bienvenida.

“Son más que médicos, por eso, porque primero supieron llegar con desinterés, con altruismo y con entrega plena a los lugares (de Brasil) donde no había asistencia médica”, agregó Díaz-Canel.

La partida de Pantoja y sus otros 199 colegas no solo es un golpe para Cuba, que tiene en la exportación de servicios médicos su principal fuente de ingresos. Lo es también para Brasil, sobre todo para los habitantes de esas zonas, que temen quedarse desatendidos tras la salida del numeroso grupo de profesionales.

Esta semana, el Gobierno ya abrió una convocatoria interna para reemplazar las plazas, pero muchos temen que el proceso sea lento o que los médicos brasileños no quieran trabajar allá. Sin embargo, el Ministerio de Salud informó que en la convocatoria hecha vía internet, el 84 por ciento de las vacantes disponibles ya han sido cubiertas.

“Con la alta demanda y la presentación inmediata del médico al municipio, la expectativa es reemplazar la ausencia del médico cubano lo más rápido posible”, dijo el ministro de Salud, Gilberto Ochi.

En tanto, en el aeropuerto de Brasilia, decenas de médicos hacían fila este viernes para embarcarse, en un éxodo que debe culminar a mediados de diciembre.

Dos días de muchas emociones: ayer repasando los aportes de nuestro pueblo a la nueva Constitución. Hoy, abrazando a #MasQueMedicos que regresan a la Patria con la dignidad como escudo y bandera. El mejor homenaje a #FidelCastro en sus dos años de ausencia presente. #SomosCuba

“Queriendo o no, salimos perjudicados, porque, aunque busquemos hacer la redistribución para que otros médicos atiendan, una parte no podrá ser atendida. Es matemáticamente imposible”, denuncia el alcalde de Alexania, Allyson Silva Lima.

Los reclamos de ciudadanos de distintas regiones que quedan sin médicos van en aumento. Pantoja es uno de los miles de cubanos destinados a las misiones médicas que La Habana tiene desde hace décadas en más de 60 países, entre ellos Ecuador, Venezuela, Angola o Argelia.
En el contrato actual, Cuba paga a sus médicos en misión solo el 30 por ciento de lo que Brasil desembolsa por su trabajo, alrededor de 3.000 dólares, pero les conserva sus salarios y puestos de trabajo en la isla y dedica el resto de las ganancias al presupuesto estatal.

Pero Bolsonaro, en un movimiento muy aplaudido por EE. UU., denunció las condiciones de “esclavitud” de los médicos y condicionó su permanencia a que pasen exámenes para revalidar sus competencias, reciban su salario integral y puedan traer a su familia.

“En un país donde hay muchas gratuidades, es muy difícil sostener una economía. Ese 75 por ciento va para universidades, escuelas, hospitales que Cuba precisa, porque esa salud es totalmente gratis, la universidad también es gratis”, dice Pantoja.

Irse o quedarse
En los cuatro años de convenio se han reportado decenas de deserciones y, actualmente, unos 150 médicos han iniciado acciones ante la justicia para poder ejercer en Brasil.

Es el caso de Alioski Ramírez, que trabajó en Valparaíso de Goiás (centro-oeste) hasta 2017, cuando fue expulsado por las autoridades de su país por, según él, intentar negociar contratos particulares con Brasil.

La Asociación Médica Brasileña (AMB), muy crítica con que el convenio no exigiera revalidar los títulos, niega que en Brasil falten médicos para llegar a todos los rincones.

“Falta una política, un financiamiento, una estructuración adecuada para que la medicina brasileña pueda ejercer en toda su plenitud”, explicó su presidente, Lincoln Lopes Ferreira.

“Regresamos hoy (este viernes), y así lo harán nuestros colegas, con todo el honor y la dignidad del mundo. Nunca permitiremos amenazas ni que cuestionen el humanismo y la profesionalidad con que atendimos a nuestros pacientes brasileños”, dijo uno de los médicos al diario Juventud Rebelde.

No aceptamos comentarios ofensivos, El Verificador promueve el debate de ideas como herramienta que fortalece la vida democrática.

6 + 2 =