WASHINGTON.- Luego del ataque de Irán a dos bases con tropas de Estados Unidos en Irak, el presidente, Donald Trump, anunció que impondrá nuevas “poderosas” sanciones contra Irán, pero evitó por el momento responder a la agresión con una nueva acción militar, en una virtual desescalada en medio de una máxima tensión en Medio Oriente.

“Nuestras grandes fuerzas estadounidenses están preparadas para cualquier cosa. Irán parece estar retirándose, lo cual es algo bueno para todas las partes interesadas y algo muy bueno para el mundo”, dijo Trump, al iniciar su mensaje.

El presidente dijo que su gobierno continuará evaluando opciones para responder a la última agresión de Teherán, pero solo anunció que Estados Unidos impondrá inmediatamente nuevas sanciones “poderosas” contra el régimen iraní.

“Nuestras Fuerzas Armadas son más fuertes que nunca. Nuestros misiles son grandes, poderosos, precisos, letales y rápidos”, afirmó Trump, en una de sus clásicas advertencias, la cual, esta vez, llegó acompañada de una clara señal: “El hecho de que tengamos este gran equipamiento militar, sin embargo, no significa que tengamos que usarlo. No queremos usarlo”, cerró.

Anoche, luego de última escalada en una de las peores crisis de las últimas décadas tras el bombardeo de Irán a tropas de Estados Unidos en Irak, Medio Oriente había quedado envuelto en una tensión total. Hoy, en un desafiante mensaje, el líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, dijo que el ataque a dos bases militares en Irak, que fueron impactadas por más de una docena de misiles, fue “una cachetada” a Estados Unidos, llamó a desterrar la presencia militar de la potencia global en la región, y rechazó cualquier negociación al afirmar que solo abriría la puerta a una mayor injerencia de Washington.

“Lo que importa es que la presencia de Estados Unidos, que es una fuente de corrupción en esta región, debería llegar a su fin”, dijo ante una sala repleta.

Ayer Irán atacó dos bases con tropas de Estados Unidos en IrakAyer Irán atacó dos bases con tropas de Estados Unidos en Irak Fuente: AFP
Trump confirmó que ningún solado estadounidense resultó herido o murió en el ataque.

El mundo esperaba con enorme expectativa la respuesta de Estdos Unidos a la movida de Irán. El mandatario, que había ofrecido una retórica áspera y dura hacia Teherán desde su campaña presidencial, dijo en reiteradas oportunidades que respondería “sin dudarlo” a un ataque de Irán utilizando el “hermoso equipamiento” militar de la primera potencia global. Trump amenazó con atacar el patrimonio cultural iraní, y prometió incluso responder de manera “desproporcionada”.

Pero su discurso en la Casa Blanca, que brindó acompañado por el vicepresidente, Mike Pence, y todo su equipo de seguridad nacional, ofreció un tono distinto, más moderado.

“Estados Unidos está listo para abrazar la paz con todos los que la buscan”, afirmó.

Anoche, luego de la lluvia de misiles sobre las dos bases iraquíes, los llamados a desescalar la crisis se habían multiplicado, y comenzó a correr el argumento de que Trump había logrado una “victoria” ante lo que se percibió como una respuesta medida de Irán al asesinato de Qassem Soleimani, el jerarca militar más importante de Teherán y una figurada venerada en la nación árabe.

“¡Todo está bien!”, había tuiteado Trump, anoche, horas después del bombardeo. “Misiles lanzados desde Irán en dos bases militares ubicadas en Irak. Evaluación de víctimas y daños ocurren ahora. ¡Hasta aquí todo bien! ¡Tenemos el ejército más poderoso y bien equipado de cualquier parte del mundo, por lejos!”, agregó el mandatario.

El silencio de Trump de anoche y el tono moderado que ofreció con su discurso llevaron algo de alivio luego de semanas de dramática escalada en Medio Oriente. Así y todo, la imprevisibilidad característica del magnate mantenía latente la posibilidad de un nuevo ataque que profundizará aún más el conflicto. Trump habló anoche con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el emir de Qatar, el jeque Tamim Bin Hamad Al Thani, sobre la crisis con Irán, informó la Casa Blanca.

Pese a la creciente tensión de las últimas semanas, los detalles sobre la represalia de Irán al asesinato de Soleimani habían abierto una luz de esperanza. El bombardeo de Teherán no dejó víctimas, y estuvo dirigido a bases militares iraquíes donde viven soldados norteamericanos. Las primeras imágenes de las bases mostraba que los misiles habían impactado en edificios que albergan equipamiento y aviones, y no en los edificios donde viven las tropas.

El gobierno iraní se preocupó además por dejar en claro apenas terminó el ataque que sólo continuaría con su ofensiva militar si Trump respondía con una acción militar, abriendo una puerta a una desescalada que el mandatario no dudó en cruzar: Trump anunció sanciones, sin recurrir, por ahora, a una nueva agresión.

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