Los médicos se enfrentan a una tarea desalentadora: tratar a un número cada vez mayor de pacientes infectados y correr el riesgo de infectarse debido a la escasez de máscaras y equipos de protección.

La muerte el viernes del doctor Li Wenliang, infectado por el virus y que fue convocado por las autoridades por haber sido de los primeros en dar la alerta, es un ejemplo de las difíciles condiciones de trabajo de los que están en primera línea. El principal problema es la falta de material médico.

“Para ahorrar los trajes de protección integral, muchos colegas solo se lo cambian una vez cada cuatro, seis o incluso ocho horas”, explicó una médico. Esta doctora trabaja para un gran hospital que acoge a los enfermos graves de la neumonía viral en Wuhan,
de facto en cuarentena desde el 23 de enero.

“Durante todo este tiempo los colegas no pueden ni comer, ni beber ni ir al baño”, explicó sin querer dar su nombre, por miedo a represalias. La Comisión Nacional
de Sanidad reconoció que algunos médicos llevan pañales para adultos durante sus largas horas de trabajo.

De los 59.900 trajes de protección que se necesitan a diario, los médicos y enfermeras
de Wuhan solo tienen 18.500, indicó el vicealcalde de la ciudad, Hu Yabo. Lo mismo pasa con las máscaras N95 para protegerse del virus. Se necesitarían 119.000 al día y solo hay 62.200.

La situación que escandaliza a Xu Yuan, una china que vive en Estados Unidos y está cada día en contacto con amigos médicos y enfermeros que trabajan en los hospitales Tongji y Xiehe de Wuhan, los que acogen a los pacientes más graves.

Desde diciembre dice haberse gastado 4.600 euros para comprar trajes de protección y enviárselos a sus amigos. “Uno de ellos se ve obligado a llevarlo cinco días seguidos. Cada día lo lava con desinfectante después de haberlo usado. Dice que no sirve para nada pero que es mejor que nada”, explicó la mujer por teléfono.

“Me envió un vídeo. Se le ve en una ambulancia yendo a buscar a ocho pacientes sospechosos de estar contaminados. ¿Se imagina (…) ir sin un traje adecuado, rodeado
de ocho fuentes potenciales del virus?”. Wuhan tiene oficialmente 19.558 personas contaminadas pero en los hospitales hay mucha más gente.

“Los médicos de todas las especialidades están llamados al refuerzo. En un servicio reciben 400 pacientes en ocho horas”, explicó el mismo médico de Wuhan, que se prepara para empezar a trabajar. “Muchos de nuestros colegas tienen delante a pacientes extremadamente contagiosos, o cuyo estado empeora y que mueren muy rápido”, explicó.

Su hospital tiene incluso un servicio de seguimiento psicológico para los médicos. Algunos empleados hablan de sus condiciones de trabajo en las redes sociales o en los medios pero muchos temen hablar y el Partido Comunista censura todo lo que pueda causar descontento.

“Aunque no nos dan más máscaras, el número de pacientes aumenta todavía más rápidamente. Sin N95, tenemos que utilizar N90, menos filtrantes, o simples máscaras quirúrgicas”, explicó el médico.

Según un estudio publicado el viernes en la revista médica estadounidenses Jama, 40 personas fueron contaminadas en un hospital de Wuhan, signo del riesgo que corre el personal médico. “Aquí tenemos a 17 médicos que podrían estar contaminados”, aseguró otro médico de un pequeño hospital de barrio.

A causa de la escasez de material, el personal se ve incluso obligado a llevar blusas
de trabajador. “A los que tenemos fiebre nos ponen en cuarentena. Pero no somos suficientes trabajando. Por eso, si al cabo de siete días no tienes fiebre, el hospital te presiona para que vuelvas a trabajar”, explicó.

Mientras tanto la industria no da abasto y la producción nacional de máscaras solo está al 73 por ciento de su capacidad normal, reconoció el domingo a la prensa Chen Da, un alto responsable de la Agencia Nacional de Planificación.

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