Las economías latinas se ven afectadas por una caída en la demanda externa, una mayor incertidumbre económica y un colapso en el turismo.
El Banco Mundial ha vuelto a empeorar por segunda vez las previsiones para las economías de América Latina y el Caribe, pasando de la contracción del 7.2% estimada en junio al 7.9% actual.

El último informe de perspectivas macroeconómicas de la región revela que América Latina y el Caribe es en la actualidad la región más castigada por la pandemia de Covid-19, tanto en el ámbito sanitario, con más del 33% de los fallecidos a nivel global, como en el económico, en un contexto en el que las economías latinas se ven afectadas por una caída en la demanda externa, una mayor incertidumbre económica, un colapso en el turismo y las consecuencias de meses de confinamiento.

“Nuestra región soporta el peor impacto económico y en salud debido a la Covid-19 en todo el mundo, algo que exige mayor claridad respecto a cómo combatir la pandemia y recuperar el rumbo económico de cara a una rápida recuperación”, destacó el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Carlos Felipe Jaramillo.

Entre las economías más golpeadas, destacan varias islas del Caribe por su dependencia del turismo, como Santa Lucia (-18%), Belice (-17.3%), Bahamas (-14.5%), Suriname (-13%), así como el caso de México (-10%), también muy dependiente de la actividad turística.

Por su parte, las previsiones para las principales economías de la región registran a su vez caídas significativas, aunque de muy diferente magnitud en función del país. Así, Brasil se contraerá un 5.4%, Argentina se desplomará en un 12.3%, Colombia caerá un 7.2% y Chile se contraerá en un 6.3%.

Respecto a las menores caídas, destacan las de Haití (-3.1%), Paraguay (-3.2%), Uruguay (-4%) y República Dominicana (-4.3%), todas ellas por debajo del 5%, a diferencia de Costa Rica (-5.4%), Bolivia (-7.3%) o Ecuador (-11%).

Guyana es el único país que tiene una proyección de crecimiento positiva del 23.2%, dados los descubrimientos de yacimientos petrolíferos en el país.

Al impacto de la pandemia, se ha unido un periodo de varios años de lento crecimiento en la región, que llegó a registrar una caída del 0.2% en 2019 y que creció un 1.4% en 2018 y un 1% en 2017, además de un escaso progreso en términos de indicadores sociales y una ola de disturbios sociales en muchos países de la región, como fue el caso de Chile.

De su lado, las medidas de confinamiento se distribuyeron de manera desproporcionada ante la alta tasa de informalidad de la región, que se estima por encima del 50%. Por ello, el Banco Mundial reafirma la necesidad de políticas que apunten a promover la formalización, aunque sin penalizar la “tan necesaria” creación de empleo.

Para ello, sugiere que la existencia de registros sociales detallados ayudaría a que las transferencias en efectivo llegasen a un número mayor de personas que viven al día.

El organismo prevé además que la pandemia continúe por un tiempo prolongado, por lo que los sistemas de salud deberían contemplar reformas para mejorar la efectividad y reducir los costes que deben asumir los gobiernos e individuos. Asimismo, los gobiernos deberán hallar la manera de retomar la consolidación fiscal tras un periodo de gasto elevado en estímulos económicos y transferencias sociales de emergencia.

 

 

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