Por: Estefanía Mata
Nutricionista Integrativa
Las semillas de chía está muy de moda. Todo el mundo habla de ellas, de sus beneficios y de cómo introducirlo en la dieta de adultos, embarazadas, niños e, incluso, bebés, pero ¿por qué es tan famosa? El secreto está en las propiedades que tiene. Estos son los superpoderes de las semillas de chía para los niños.

La chía es en realidad una planta, lo que nosotros conocemos como chía es la semilla de su planta, la Salvia Hispanica. Curiosamente es de la misma familia que la menta. Otro dato curioso es que sus semillas, por su alto poder hidrofílico, son capaces de absorber 12 veces su peso. Cuando se ponen en remojo, generan un gel viscoso denominado mucílago, que como veremos tiene unas cualidades muy interesantes para la salud.

Las semillas de chía tienen como cualidades nutricionales, en cuanto a macronutrientes, un alto valor proteico (17 gramos). A ese nivel, lo más destacable es sin duda su alto valor en ácidos grasos omega 3, (¡siete veces más que el salmón!) sobre todo el alfa-linolénico.

Además, es una fuente de fibra muy alta (35 gramos), de los cuales tienen un 25% de los citados mucílagos, muy útiles en diversas patologías intestinales.

En cuanto a vitaminas y minerales tiene unos niveles muy elevados de calcio (5 veces más que la leche), magnesio, manganeso y fósforo. Además, la chía tiene un gran efecto antioxidante, por su alto contenido en vitamina E. Y, un último dato importante, no contienen gluten por lo que son aptos para celiacos.

Cuando pensamos en la nutrición de nuestros pequeños, antes de introducir un alimento nuevo, debemos dejar que el sistema inmune sea un poco más maduro, por eso los nutricionistas solemos indicar introducir alimentos menos comunes después de los dos años, y después de los tres años si hay historial de alergias en el niño o familia directa.

Por otra parte, las semillas de chía no suelen generar alergias alimentarias como los frutos secos u otros alimentos, pero recuerda que siempre que ofrecemos un alimento nuevo al niño lo debemos poner de forma más o menos aislada para poder comprobar que no genere ninguna reacción. Lo ideal sería probarlo en una media mañana o merienda, y con otros alimentos ya conocidos.

Beneficios de la chía para los niños
Cuando descubras todos los beneficios de la chía para los niños empezarás a pensar en incorporarla más a menudo a tus recetas y aprovecharte tú también de sus propiedades:

– Por su alto aporte en fibra, es un remedio indicado para el estreñimiento sin irritar las mucosas intestinales como pueden ser otro tipo de laxantes. Estas fibras, denominadas mucílagos, son como una textura tipo gel que ayudan a mejorar el ritmo de deposiciones.

– Esas mismas fibras generan un elevado efecto saciante e hipoglucemiante, por lo que puede ser muy útil para mejorar la diabetes y evitar otro tipo de alimentos menos saludables como dulces. Para poder beneficiarnos debemos dejarla en remojo con agua u otro líquido como bebidas vegetales unos 15 minutos, hasta que empiece a cambiar la textura y se haga mucho más viscoso.

– Su alto contenido en ácidos grasos omega 3 ha demostrado que mejora mucho la atención en los niños, incluso los diagnosticados con TDHA. Para ello, la chía debe estar molida, ya que nuestro cuerpo no es capaz de digerir las cáscaras de las semillas, y aparecerían completas en las heces, se debe moler para poder acceder a la parte grasa de su interior. Una vez molidas, no deben ser expuestas ni a la luz ni al calor, lo mejor es conservarlas en un recipiente cerrado.

Cómo introducir la chía en la dieta de los niños
Las semillas de chía no tienen apenas sabor ni olor, por lo que introducirlo en la alimentación de los más pequeños no debería ser un problema por ese lado, ya que si lo hacemos bien quizás no lo noten. La única pega es que su textura es gelatinosa, y algunos niños la pueden sentir extraña si no la han probado nunca. ‘En el caso de consumir la semilla entera, conviene ingerirla molida (harina) o muy bien masticada, para permitir su correcta metabolización’, según recomiendan en el estudio ‘Chía: importante antioxidante vegetal’, realizado por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina).

Cuando esto suceda es buena idea hacerle recordar alguna textura similar que sí haya aceptado comer, como por ejemplo, los purés, el arroz con leche o las natillas pueden tener una textura similar. Otro truco es poner alguna textura conocida o masticable, como trocitos de alguna fruta.

Al no tener gran sabor es un espesante fantástico para hacer postres más saludables, al que podemos ponerle desde un puré de frutas para que quede en textura de pudding hasta una bebida vegetal o leche. Por ejemplo, yogurt con semillas de chía y fruta. Coge un yogurt natural, trocea tu fruta favorita y una cucharadita de semillas de chías lavadas y escurridas. ¡Mézclalo todo y a disfrutar!

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